Los cambios de hábito que llevaron a Nick Kyrgios a los cuartos de final de Wimbledon después de ocho años

Nick Kyrgios atraviesa una de las etapas más maduras de su carrera, por lo menos fuera de las canchas, porque dentro sigue siendo todo un showman. Wimbledon no fue la excepción y sacó a relucir su faceta de “chico malo” en todos y cada uno de los partidos que disputó hasta ahora.

Ante Paul Jubb, en el partido de primera ronda, el tenista australiano fue multado con 10 mil dólares por escupir hacia donde estaba un espectador. Poco le importó la sanción y, ante Stefanos Tsitsipas, fue Kyrgios en su máxima expresión: protestas, gritos, insultos y obscenidades que sacaron de las casillas al griego.

Enfurecido, el número 5 del mundo revoleó una pelota contra la tribuna y fue sancionado con 10 mil dólares por conducta antideportiva. Por su parte, Kyrgios también se llevó su merecido y sumó otros 4 mil dólares en penalidades. Hasta ahora, el mismo Nick de siempre en cuanto su conducta, pero si hablamos de lo deportivo, el aussie está en su mejor momento.

Ya más concentrado en el juego y no tanto en brindarle un show al público, Kyrgios derrotó al estadounidense Brandon Nakashima por 4-6, 6-4, 7-6 (2), 3-6, 6-2 en tres horas y 11 minutos para clasificarse a los cuartos de final de Wimbledon por primera vez en ocho años. De este modo, el de Canberra, que llega a la quinta ronda del Grand Slam sobre hierba por segunda vez en su carrera, después de su primera participación en 2014, se enfrentará el miércoles al chileno Cristian Garín por un pase a la semifinal.

Foto: Simon Stacpoole/Getty Images

Una vez concluido su duelo ante Nakashima, Kyrgios confesó que había sentido molestias en el hombro derecho después del partido ante Tsitsipas, dolor que limitó su potente saque en los octavos y que lo llevó a ser atendido por un entrenador entre los sets, quien masajeó su hombro y le recomendó tomarse un analgésico. “Es algo normal”, explicó el número 40 del mundo para luego agregar: “Jugué mucho tenis en este último mes y medio, así que sabía que era hora de que mi cuerpo comenzara a sentir algunas molestias”.

Sin embargo, Kyrgios nunca queda exento de polémicas y podría volver a ser sancionado por la organización al no cumplir con el protocolo de vestimenta establecido. El australiano ingresó a la Cancha Central con una gorra y unas zapatillas rojas, siendo históricamente el blanco el único color permitido. “Los competidores deben estar vestidos con ropa de tenis adecuada que sea casi completamente blanca y esto se aplica desde el punto en que el jugador ingresa al perímetro de la cancha”, narran las normas de Wimbledon, que solo permite un máximo de 10 mm de otro color en la ropa.

Si bien se cambió el atuendo para el partido, volvió a desafiar el código de vestimenta una vez concluido el mismo. “Hago lo que quiero”, dijo después de volver a ponerse la gorra y las zapatillas rojas para comparecer ante los medios. Hay precedentes de sanciones en Wimbledon por esta circunstancia. El español Marc López, actual entrenador de Rafa Nadal, recibió un llamado de atención en 2014 por utilizar un calzoncillo negro, mientras que la canadiense Eugenie Bouchard fue multada en 2017 por llevar sujetador negro, a diferencia de otras tenistas que se vieron obligadas a jugar sin corpiño como fue el caso de la británica Naomi Broady.

Pero el progreso de Kyrgios se vio fuera de las canchas. A principios de año, el tenista confesó que tuvo que lidiar con problemas de salud mental en 2019, revelando sus luchas con la depresión, el abuso de drogas y alcohol, y las autolesiones. Tras su victoria ante Nakashima, pudo reflexionar sobre su pasado y del largo camino que tuvo que recorrer para volver a disputar fases decisivas de un Grand Slam.

Hubo un momento en mi carrera (2019) en el que me tuvieron que sacar de un pub a las cuatro de la mañana antes de jugar la segunda ronda contra Rafael Nadal en la pista central. Fue un largo camino desde entonces. Tengo hábitos diarios que son buenos y un apoyo increíble de la gente que me acompaña”, comentó en primera instancia Nick, para luego destacar la importancia de su círculo íntimo: “Mi fisio es uno de mis mejores amigos. Mi agente es mi mejor amigo. Tengo también a la mejor novia del mundo. Tener a tanta gente buena alrededor te hace mejorar en ciertas cosas”, afirmó el próximo rival de Garín, que aseguró haber dejado atrás “esos tiempos oscuros”.

De cara a los cuartos de Wimbledon, Kyrgios explicó que no tiene como objetivo “levantar el trofeo o llegar a semifinales o a la final”, ya que solo piensa en mantener sus hábitos y dar lo mejor de él cada vez que sale a la cancha. “No estoy pensando en objetivos, simplemente vivo el día a día”, sostuvo el tenista que, a sus 27 años, se siente cómodo en su propia piel después de tratar con pensamientos suicidas.