El Milrayitas ganó más que un clásico, que un partido, que tres puntos claves para el descenso. El 1 a 0 frente al Gasolero vino acompañado de un formidable apoyo de su gente que colmó el Eduardo Gallardón, les brindó un recibimiento de película y vibró con una victoria inolvidable que alimenta el sueño de la permanencia en el Nacional B.
La mano de Juan Carlos Koprovia fue un gran acierto, justo a tiempo, para la resurrección de Los Andes. El conjunto de Lomas de Zamora, hsata la fecha dieciséis, había ganando un sólo partido y fue ante Platense en el cierre del 2018. No obstante, desde el arribo del «Vikingo», las cosas cambiaron y ahora este mismo plantel hilvanó un invicto de seis cotejos sin caídas con una racha de tres triunfos al hilo. Temperley, que llegó al derby ansiando meterse en el derby, se fue con las manos vacías a Turdera a pesar del esfuerzo hecho en la complementaria.
Empujado por más de 20 mil almas, el dueño de casa salió decidido a ganar el derby desde el vamos. Con el pecho inflado tras un recibimiento sublime, el Milrayitas apostó a ganarlo cuanto antes. Dimas Morales con la pelota parada ya había avisado de antemano lo que era capaz de hacer. El ex Atlético Rafaela y Ferrocarril Oeste tuvo revancha con un tiro libre a los 27 minutos, le dio muchísima rosca, pero Matías Fidel Castro voló hacia el ángulo superior izquierdo para evitar la caída de su valla. Esa pelota fue recuperada por el experimentado Franco Peppino. El cordobés con pasado en Racing y Rosario Central envió un centro venenoso al corazón del área y allí apareció Matías Linás para conectar de cabeza y estampar el 1 a 0.
Los Andes pudo ampliar la diferencia antes de irse al descanso gracias a una buena acción personal de Fabricio Lenci que no pudo derrotar al uno de la visita. Así, con la mínima diferencia, el conjunto de Kopriva salió a la complementaria apostando a defender con el mismo ímpetu que había atacado. Y Temperley leyó rápidamente el libreto para adueñarse del esférico con el fin de empatarle a su clásico rival y arruinarle la fiesta.
La parda para el Gasolero pudo estar en un tiro libre de Mauro Cerutti que dio en el travesaño, un par de acciones del juvenil Tobías Reinhart en las cuales no logró vulnerar la retaguardia de Leandro Requena, y en los cambios ofensivos por los que apostó Cristian Aldirico que finalmente no le dieron resultado frente a un Milrayitas que, sacando algún sofocón del Celeste, custudió la victoria con el cuchillo entre los dientes.
Temperley se retiró de Lomas de Zamora con el disgusto de haber perdido el derby pero así también con el sabor agridulce de no poder meterse en puestos de Reducido. Los Andes ganó 1 a 0 pero se trató mucho más que un triunfo en el clásico. Los de Lomas se reencontraron con su estadio repleto, en una fiesta que hace mucho tiempo no vivían, y con el sueño intacto de continuar siendo parte del torneo del Nacional B a partir de la temporada que viene.