La 31ra edición de la fiesta del básquet nacional excedió a aquello que las planillas reflejaron como dato duro, y concentró la atención en aquello que solo se percibió en el estadio o a través de la pantalla: la buenísima onda de los participantes, trabajadores y público presente.
El Juego de las Estrellas atrajo la atención de los simpatizantes de la naranja desde hace 31 ediciones, no solo por lo que sucede dentro del rectángulo de juego, sino también por la atmosfera que lo rodea. Desde las estrellas, los medios, las visitas y, principalmente, la alegría generalizada de todos y cada uno de los presentes ayer en el Antonio Rotili.
La avenida 9 de Julio -entre Salta y Córdoba, en la localidad bonaerense de Lanús- estuvo cerrada al tránsito para la libertad de movimiento de los protagonistas, trabajadores del evento y el público. Cerca del horario de comienzo, la cantidad de gente en los accesos fue mayor, a tal punto que las entradas generales (tanto cabecera como lateral) superaron la capacidad física del estadio, ya que no entraba más gente a esos espacios y fueron reubicados en los asientos libres que quedaron en las plateas (la suerte que tuvieron algunos J). Entre los espectadores se encontraban figuras como Marcelo Milanesio y Margarita Stolbizer, a quienes solemos ver en estos partidos, y también estuvieron algunos “influencers” como Miguel Granados, Gregorio Rosello e Imanol Rodríguez, que disfrutaron de su primer Juego de las Estrellas.
En la previa, la Selección Femenina de Básquet en Silla de Ruedas, “Las Lobas”, fueron quienes abrieron la jornada bajo la atenta mirada de los espectadores que llegaron temprano y de la Selección Masculina de Básquet para Sordos, “Los Topos”.
Pocos minuto pasados de las 20, se dio la presentación de las formaciones de los equipos Azul y Blanco, con nombres muy importantes en la historia pasada y reciente de la Liga Nacional. Como la capacidad del estadio estuvo casi colmada para ese momento, a medida que iban nombrándose a los participantes, la ovación para cada jugador fue proporcional al conocimiento y el cariño que los presentes le tienen a cada uno de ellos, desde las figuras de la última temporada, los integrantes de la selección y las dos leyendas que “se calzaron los cortos” para el juego principal. Sin dudas, los que se llevaron las mayores ovaciones fueron Facu Campazzo, “Chapu” Nocioni y “Pichi” Campana.

Durante las diferentes disciplinas se vieron muchas sonrisas por parte de todos los participantes. Primero fue la carrera de habilidades entre Ale Konsztadt, Lucho Massarelli y “Pepo” Barral que, si bien estuvieron jocosos y conversadores con los otros integrantes del show, se vieron enfocados en su competencia, se notó que quisieron ganarlo.

Párrafo aparte para Manuel Buendía y Ramiro Trebucq en el Torneo de Triples y de Volcadas, respectivamente. El primero, campeón defensor de la edición anterior, ingresó -junto a su hermano, un amigo y con el trofeo del 2018- vestido como un karateka, hizo el saludo tradicional de esa arte marcial y, cuando se sacó el doogi, sonó un cuarteto de La Mona Jiménez que lo puso a bailar en el medio de la duela, levantando a la afición. El segundo, debutante en la competición de “donkeos” y luego de fallar en la primera rueda, incluyó en su repertorio a las mascotas Rosco y Lola saltándolos en sus volcadas, con beso incluido a la coneja.

Otro de los involucrados del espectáculo fue Andrés Nocioni, quien esto charlatán en toda la velada, y hasta ofició de “juez riguroso” en el Torneo de Volcadas, siendo exquisito a la hora de puntuarlas. También se lo vio competitivo en sus participaciones, tanto en el Tiro de las Estrellas como en el partido en sí, aunque no perdió su tono bromista en varias situaciones con Facundo Campazzo. El base de la selección también utilizó sus habilidades para entretener a los espectadores, desde pases lujosos y movimientos acrobáticos, sumado a su continuo parloteo jocoso.

El momento especial del partido fue el ingreso de Héctor “Pichi” Campana, que desató la ovación de todo el Microestadio de Lanús, así como también su triple convertido. Ese momento permitió volver a ver al máximo anotador de la Liga Nacional en una cancha, en un juego de las estrellas, y despertó la curiosidad de muchos chicos que no conocían a este personaje histórico de nuestra competencia.
También hubo espacio para homenajes. La dirigencia de Lanús le entregó placas en reconocimiento a su paso por el club a Débora “Pepo” González y a Nicolás Laprovittola, a este último, además, le mostraron el mural en su honor que decora la cabecera del Rotili.

En lo que respecta a la producción, contó con más de 25 colaboradores que ayudaron a administrar que cáda segmento se realice de la manera en que se realizó. La televisación estuvo a cargo de TyC Sports y contó con la cobertura de Fox Sports y del programa #Redes de ESPN, además de los medios que estuvieron presentes durante toda la temporada (como nosotros). También los diarios Olé, Clarín y La Nación dedicaron un espacio en sus ediciones en papel para aludir a la fiesta.

Tal como se ve en las imágenes, la 31era edición del Juego de las Estrellas fue eso: muchas risas y diversión para jugadores y jugadoras, así como también para los espectadores. Ojalá tengamos esta fiesta por muchos años más.
Fotos: Bandeja Olímpica
Por: Walter Silva // @WalFSilva10