El 12 Mayo del 2019 va a quedar marcado para los amantes del Básquet Nacional, no solo porque Peñarol ganó el clásico y mandó a Quilmes a jugar por playoffs por la permanencia, sino que luego de 22 años de carrera, Nicolás Gianella -de 41 años- le dice adiós a la naranja.
.
- ¿Decisión definitiva o si te llega a agarrar el bichito, jugas una temporada más?
Si, es una decisión definitiva. No solo mía, sino que es una decisión familiar. Hace dos meses que mi familia se fue para La Plata, y la verdad es que nos costó mucho. Así que ya esta tomada la decisión.
- ¿Qué personas fueron fundamentales a lo largo de tu carrera?
Mi mujer, la numero 1. Mi hermana también me banco siempre. Pero la verdad, si tengo que acordarme de alguien es de mi señora, que es la que se banco todo.
- Cuando jugabas en las infantiles, ¿te imaginabas todo lo que te sucedió, desde esa etapa hasta hoy?
La verdad, no me imaginaba, paso todo muy rápido. Pestañeé dos veces y ya me veo dejando el basquet. A pesar de todas las cosas buenas y malas que me pasaron, soy una persona que siempre lo tomó con responsabilidad y mucho sacrificio. De cierta manera, es un alivio.
- ¿Qué se siente ser tan querido por todo el ambiente del básquet?
Eso es lo que uno trata de dejar. Creo que, en la vida, es lo mas importante, mas allá de como uno es como jugador. Lo que uno trata de dejar es un buen recuerdo en la gente que uno va conociendo y creo que, a eso, lo hice bastante bien.
- Peñarol es tu último club, donde fuiste y sos muy querido por su gente ¿Qué recuerdos te llevas?
Un club con mucha historia, donde la gente realmente ama al club y es muy pasional. Si tengo que remarcar dos momentos, creo que uno es este clásico, la gente no paro de alentar; y el otro, contra Ferro de visitante, donde estábamos muy complicados y la fiesta que se vivió en Caballito fue impresionante.
- ¿Algún sueño que te haya quedado por cumplir?
Deportivos, me han quedado muchos. Pero me voy tranquilo de que, en los lugares que estuve, me sentí muy querido.
El basquet y la amistad
En todo este tiempo, Nicolás se caracterizó por ser querido por todo el mundo del básquet, no solo por sus colegas, sino que también hasta por los hinchas rivales, ¡No hay una persona que no hable bien de «El pibe de 41»!. Por eso que algunos de sus amigos y compañeros les contaron a Vermouth Deportivo algunas anécdotas acerca de cómo es él con ellos.
Gonzalo Marín: «Como compañero, Nico fue un crack tanto dentro como fuera de la cancha. Una persona muy humilde, muy tímida, pero con unas condiciones que ya se sabía que iba a ser lo que fue. Yo siempre le decía que, con más tiro, hubiese llegado a la NBA.»
«Tengo muchas anécdotas, pero hay una que me dejó marcado de cómo era él: ¡que no le gustaba perder a nada! Estábamos jugando el Argentino de Infantiles y él estaba haciendo un torneo increíble. Era imparable. En un contraataque, lo saltaron a tapar y cayó mal, se hizo bosta el tobillo y él quería seguir jugando a toda costa, hasta que tuvo que salir porque no podía ni caminar. Me acuerdo que el padre, Juan Carlos, lo cargó a upa y se lo llevaron al hospital. Obviamente nosotros terminamos perdiendo el juego y Nico se ganó una bota de yeso».
«También otra, cuando yo jugaba en Huracán de San Justo. Habíamos ascendido a la A de Capital (hoy FeBAMBA) y nos enfrentábamos contra todos los mejores equipos. Nos tocó Gimnasia LP, donde Nico hacía lo que quería. A mis compañeros les vivía hablando de que él volaba y uno de ellos me decía «Mirá si va a saltar tanto». ¿Y qué paso? En una jugada, Nico le roba la pelota al base y estaba este compañero como último hombre, a lo que Nico corrió y la enterró de tal forma que, hasta el día de hoy, a este pibe lo jodemos con eso.» (Risas)
“De grande, yo jugaba en Italia y él estaba en Granada. Un día, me escribe por MSN ‘que estaba preocupado porque quedaban tres partidos y, si no ganaban los tres, descendían’, Les quedaba Real Madrid, Barcelona de visitante y otro de local. Me decía ‘vamos a descender, Gonza’ y yo le dije ‘Nico, van a ganar los tres juegos y la vas a romper’. ¿Y qué paso? Ganaron los tres juegos donde Nico fue la figura en dos con más de 30 puntos. Siempre le tuve fe, es un ganador en todo sentido.”
Maximiliano Stanic: “Un personaje, de hablar siempre lo justo y necesario pero siempre bromeando. Líder silencioso, de los que no hablan y lideran en la cancha con su juego.”
“La primera vez que jugamos en contra, ambos teníamos 9 años. Nico y su equipo venían desde La Plata hasta Morón por un partido de mini básquet y tardaron como tres horas en llegar -antes no estaba la autopista-. Siempre me acuerdo que las mamás de mis compañeros, junto a la mía, los esperaban con leche chocolatada. Cada vez que nos acordamos de eso, no podemos creer que haya pasado tanto tiempo. Él 41 años y yo 40.”
“Otra anécdota pasó durante el clásico de Santiago del Estero. Él estaba en Quimsa y yo en Olímpico. Saca Quimsa de abajo el aro y Nico levanta la pelota ¡CON EL PIE! y yo, desde la mitad de la cancha, automáticamente le avisé al árbitro, que fue Fernando Sampietro. Fue algo increíble ya que nunca había pasado. Al día siguiente, me junte con Nicolás a comer y me insultó en 200 idiomas, ya que yo había sido un ‘botón’ porque el árbitro no lo había visto (Risas)”.
Marcelo Macias: “Cuando trabajas día a día con Nico Gianella, lo ves entrenar, comer, manejarse en los entrenamientos y en los juegos, te das cuenta por qué jugó tantos años en Europa, en la selección, por qué llegó a esta etapa de su carrera. El tipo es intachable, en todo sentido, y fue un placer poder entrenarlo. Una anécdota que me quedo de este tiempo en Peñarol, fue que él siempre tomaba mate con Diego Guaita. Cuando estábamos en Uruguay, haciendo un cuadrangular de pretemporada, nos pusimos a charlar de mates y yerbas, y se dio cuenta que me gustaba mucho. Cuando salieron a caminar junto a Diego, me trajeron de regalo un mate grabado con el nombre de «Peñarol» que todavía conservo y es uno de los mates que más quiero. Siempre está atento a todo, es un ser humano excepcional”.
Diego Guaita: «Un ‘viejito’ muy piola y buen compañero, daba siempre buenos consejos de vida y de alimentación. Recuerdo que cuando terminamos de jugar la temporada con Nico, nos pusimos a entrenar con ‘el Negro’ Echeverria, yo lo miraba y pensaba: ’este tipo tiene 40 años y esta acá entrenando’. Eso me hizo cambiar la mentalidad a mí. Siempre charlábamos de todo: libros, mates, hablábamos de nuestras familias. Ah, lo que recuerdo es que siempre me decía: ‘te voy a invitar a comer un asado’ y nunca me invitó (Risas)”.
Santiago Belza: La verdad que los 2 años que me ha tocado compartir, lidera con sus hechos es un ejemplo para todos. La verdad que lo banco, siempre esta predispuesto para trabajar y esta listo para cumplir con cualquier cosa que le pedimos. La verdad que no se me viene ninguna anécdota a la cabeza. lo te puedo decir que Nico es sencillo , no es que va a estar haciendo cosas alocadas.. Pero, lo que me llamo la atención es que cuando le ha tocado estar afuera por lesión, cuando nos toca «finales cerrados» ¡NO LOS MIRA!, pero cuando el esta adentro del campo siempre dice » Dame la ultima pelota»y la tira sin nervios».
Martín Leiva: “Nico es un crack como compañero, es un tipo muy tranquilo que lidera desde el silencio y es de ir hacia adelante. Mantenemos una buena relación después de haber compartido equipo en Peñarol. Me quedo con el Nico siempre positivo, que siempre le busca la solución a todo para mejorar. Quien, además, tiene un poder de apertura a una charla, y poder para que nos entendamos en la cancha de la mejor forma.”
“Recuerdo que jugábamos contra Salta Basket, de visitante, e íbamos ganando. En un momento se nos ponen iguales. Faltando un momento para que finalice, Nico toma el tiro decisivo, la mete y termina el partido. Festejamos, y en momento del festejo digo ’¿Donde está Nico?’ y luego todos ‘¿Y Nico, donde está Nico?’ Fuimos al vestuario y no estaba. Se había ido hasta AFUERA DE LA CANCHA a gritar el gol, dio la vuelta a la manzana y llegó tarde al vestuario”.
Federico Marín: «Nico, como compañero, es uno de esos líderes silenciosos. De esos que no necesitan hablar tanto para hacer y lograr que el resto de sus compañeros confíen y presten atención cuando él siente que es necesario decir algo, y no te va a soltar nunca la mano. Sin lugar a dudas, el momento que más recuerdo que me tocó compartir con él, fue la final de Estudiantes de Olavarría contra Atenas en el 2000. Más que nada por cómo se dio en ese séptimo juego, por el marco que había esa noche, una cancha explotada, ante un rival con una historia increíble. En el momento más jodido de la final, se hizo cargo de la situación y, con sólo 20 años, empujó al equipo para ganar el primer título del ‘Bata’.»
«Se me vienen muchos recuerdos a la cabeza, habiendo vivido tantos momentos lindos juntos. Prefiero quedarme para mí aquellos en que, cuando más nos hemos necesitado, ambos hemos estado el uno para el otro. Eso habla de la clase de persona que significa para mí. Pero si tengo que contar una anécdota graciosa, fue esa misma noche del campeonato en Olavarría. Después del partido, nos fuimos a bañar y tomar algo a su casa antes de ir a la fiesta. Entonces, decidimos dejar el auto en el garage e ir caminando a la fiesta para no volver manejando, porque sabíamos que íbamos a tomar demás. El tema fue que, cuando salimos de la fiesta, no estábamos muy lúcidos y estuvimos buscando el auto más de media hora por las calles. Cuando estábamos por ir a hacer la denuncia del robo, porque no lo encontrábamos por ningún lado, recién ahí nos dimos cuenta de que nunca habíamos ido con el auto. (Risas)”
“También, el año pasado hicimos un campus llamado ‘Marín-Gianella Enseñamos ayudando’ que se formó debido a que hace varios años estoy involucrado en las acciones solidarias, y Nico siempre me decía que, cuando podamos, teníamos a hacer algo juntos, que él también quería ayudar. Así que, justo en Olavarría, me enteré que estaban construyendo el ‘Centro Madre Teresa de Calcuta’, en Loma Negra. Ya hace algunos años que mucha gente viene poniendo mucho esfuerzo y amor para terminar el Centro para los chicos que estudian ahí. Así que me pareció una buena idea proponerle unir dos de las cosas que más nos gusta hacer, jugar y ayudar. Desde ahí, junto a Gaspar Verna y muchos colaboradores, le dimos para adelante y hemos logrado llevar a cabo un evento súper emotivo, donde no sólo tratamos de inculcar a los chicos la parte deportiva sino también concientizar sobre la importancia de la solidaridad, el ayudar al que más lo necesita. Este año, esperemos poder llevar a cabo el segundo y seguir ayudando a más gente.”
Juan Ignacio Marcos: “Nico, como compañero, es muy bueno. Esta siempre sumando al equipo y atento a todo. A nosotros, los juveniles, siempre nos ayuda y está muy pendiente de nosotros. Siempre está queriendo ayudarme y dándome consejos de vida, tanto dentro como fuera de la cancha. Recuerdo que hace poco lo dejamos tirado en Córdoba a la vuelta de un partido, nos olvidamos de él. Ni siquiera pidió que volvamos y se tomo un taxi hasta el hotel”.
Alejandro Muñoz: «Un jugador muy bueno. De poco hablar pero siempre resolvía todo jugando y con lo gestual. Lo hacía tan bien que no era necesario que hable. Tuve la suerte de compartir cancha con él en sus inicios. Siempre estuve atento a cómo fue creciendo como jugador y persona. Fiel a sus principios y con una familia maravillosa. En él me vi reflejado lo que me hubiese gustado lograr como jugador. Lo de la persona, espero lograrlo, en eso creo que lo Igualaré. Excelente jugador, mejor persona. Como fanáticos de Michael Jordan, siempre nos acompañó el número 23”.
Vanessa Amaral: «Conocí a Nicolás cuando vino a jugar al Palmeiras (Brasil) a pedido de mi otro ídolo argentino, Maxi Stanic. Antes de eso, la verdad no lo conocía, ya que no seguía el básquet de otros países. Cuando me entere que venía, me puse a buscar información sobre él y al saber un poco de su historia de vida, me volví fan. Desde el 2014 hasta la actualidad, lo sigo en todos los equipos que jugó. Hace unos días, viajé a Córdoba, ya que sabía que iba a ser la última vez que los iba a ver enfrentándose en una cancha con Maxi, pero lamentablemente Nico estaba lesionado y no lo pude ver jugar.”
“Tengo dos tatuajes sobre él, y próximamente se viene el tercero. Me los hice cuando estaba en Palmeiras. Cuando se los mostré, me agradeció, ya que nunca habían hecho algo así por él, y dijo que no era necesario haberlo hecho. Cuando le conté sobre mi futuro tercer tatuaje, me regañó y me dijo que no me lo haga. Que a esa foto (de Gianella y Stanic en Córdoba) la haga un cuadro como recuerdo. Pero no, ¡yo me lo haré! (Risas)”.
Belen Yañez: “A Nicolás lo conocí en la temporada 16/17, cuando vino a Boca, él estuvo en la temporada ‘jodida’ del Xeneize, donde jugó los Play Off por no descender. Mi relación con él empezó por las fotos, ya que yo soy fotógrafa de un medio partidario. Me acuerdo que, en el último tiempo, él venía a ver la LDD y cuando nos veía, saludaba. La otra vez que Boca jugo en Mar del Plata, me saludó y se acordaba de mí, no pensé que lo haría. Siempre recuerdo que cada vez que lo encontraba viendo LDD, junto a mi novio, nos poníamos a hablar con él y siempre se ponía contento cuando le demostrábamos nuestro cariño. Me quedo con esas charlas de sinceridad de su parte para con nosotros, que somos ‘nadie’ a su lado, nunca nos ocultaba nada”.
Por parte de quien redacta esta nota, empecé a seguir a Nico cuando jugaba en Quimsa, allá por el 2015. Pero que recién en Julio del 2017, cuando vino a jugar a Peñarol, pude empezar a «disfrutarlo».
Recuerdo el día que fui a verlos a un entrenamiento, ahí estaba él, caminando con la pelota en la mano. Cuando estoy por sacarle una foto, Marcelo Macias, por aquel entonces ayudante de campo de Leonardo Gutierrez, le dice: «Nico, ella es nuestra cábala», me saludo y poso para la foto (me dio tanta vergüenza). Transcurrieron los días, semanas, meses y me demostraba que no estaba equivocada cuando decía «Gianella la va a romper, es un gran jugador».
En estos 2 años que vistió la casaca «milrayita», conocí al Nicolás “persona”, al que para un segundo para preguntar “¿Cómo estás?», al que siempre está predispuesto para una foto o nota, al que me reta porque le contesto a los hinchas cuando perdemos… Durante este tiempo, conocí a ese gran jugador que vivió triunfos, derrotas, lesiones, y aun así NUNCA bajó los brazos. Se lo va a extrañar mucho, no solo dentro del campo sino que también afuera.
Por: Laura Grecco // @laugrecco9
Foto: @CAV963
Excelente redacción, interesante y con mucho material para disfrutar de no solo un referente del basquet, sino de un nuevo ídolo para todos los hinchas de Peñarol