Paris Saint Germain fue el centro de las críticas del fin de semana por el uso de un avión para visitar al Nantes en una ciudad que se encuentra a menos de 400 kilómetros de la capital francesa. Las quejas se tratan del abuso de ese medio de transporte en plena crisis energética en Europa y el costo ecológico que produce la utilización constante de una aeronave.
La lanza de esta lucha la tomó el director de la división de larga distancia de la compañía ferroviaria francesa SNCF, Alain Krakovitch, al contar que ese trayecto que realizó el PSG lo podían haber realizado con los trenes de alta velocidad de la Sociedad Nacional de Ferrocarriles en solamente dos horas.
La ministra de deportes del país, Amélie Oudéa-Castéra, apoyó la moción de la SNCF para la ejecución de los viajes de los clubes en trenes y dio un ejemplo que ocurre en la Liga con una colaboración entre el Real Betis de España y la empresa Renfe que arregla la obtención de tarifas preferentes para el plantel, cuerpo técnico y dirigentes en sus viajes por el territorio español. La ministra intensificó su idea ante la reducción de la huella de carbono en la actividad deportiva.
Al PSG lo atacaron por el abuso de aviones dentro de Francia y la historia parece que recién comienza.