Liz Cambage le pone fin a su corta estadía en Los Angeles Sparks

La basquetbolista australiana no llegó a cumplir su primera temporada en la franquicia angelina y, tras 25 partidos, tomó la decisión de no seguir en la organización que tiene como propietario al mismísimo Magic Johnson. La pívot estaba promediando sus estadísticas más bajas desde su temporada como novata y actualmente ningún equipo de la WNBA la quiere.

Liz Cambage es considerada como una de las mejores jugadores de la WNBA en su posición. Su gran tamaño -2.03 metros- combinado con su velocidad, permiten que la pívot se desenvuelva sin problemas a lo largo y ancho de la cancha. Sin embargo, en los últimos años, sus actuaciones pasaron a quedar en un segundo plano por culpa de su personalidad conflictiva.

La australiana llegó a Los Angeles Sparks como agente libre con un vínculo para esta temporada tras disputar las últimas tres campañas en Las Vegas Aces. La franquicia angelina perdió jugadoras de renombre como Candace Parker y Chelsea Gray en los últimos años y la llegada de Cambage suponía la pieza faltante para volver a ser candidatas en la lucha por el título después de perderse los últimos playoffs por primera vez en una década.

Desde la organización ya sabían lo que estaban contratando. La cuatro veces All-Star llegaba a California luego de haber sido acusada de racista al llamar “monos” a las jugadoras de Nigeria, además de decirles “que volvieran a su país tercermundista”, en la previa de los Juegos Olímpicos de Tokio 2021, cita en la que no terminó participando al alegar problemas mentales. Casualmente, en las Sparks juegan dos hermanas de descendencia nigeriana: Nneka y Chiney Ogwumike, quienes tuvieron que compartir vestuario con Cambage tras sus dichos discriminatorios.

Así estaba el panorama cuando la basquetbolista de 30 años arribó a Los Ángeles. Como si fuera poco, Cambage tenía el deseo de usar la camiseta número 8, dorsal que había sido retirado en homenaje a DeLisha Milton-Jones. Por lo tanto, apostó por el 1, pero estaba en poder de Amanda Zahui. Derek Fisher, quien era en ese entonces el entrenador del equipo, le insistió a la sueca que le entregase su número a la nueva cara de la franquicia, pero la pívot se negó ya que el 1 tenía un significado muy especial para ella.

Finalmente Cambage se terminaría saliendo con la suya ya que la gerencia tomó la decisión de cederle el dorsal número 1, mientras que Zahui se habría enterado por las redes sociales de la decisión. La tensión en el conjunto angelino ya estaba por los aires, y eso que la temporada ni había comenzado.

Para colmo, las Sparks decidieron despedir a Fisher, quien había movido cielo y tierra para traer a Cambage, 12 juegos después de iniciada la temporada regular. Esto afectó notoriamente el rendimiento de la medallista de bronce en Londres 2012, ya que tuvo menos minutos en cancha bajo las órdenes de Fred Williams, promediando 13 puntos, 6.4 rebotes y 1.6 tapones en 25 partidos disputados.

Fiel a su estilo, Liz dio su último espectáculo en cancha. A los gritos y molesta porque sus compañeras no le pasaban el balón el pasado sábado antes las Aces, Cambage anotó 11 puntos, bajó cinco rebotes y repartió una asistencia en lo que fue su última actuación con la camiseta de las Sparks. Tras la derrota por 84-66 ante su ex equipo, ingresó rápidamente al vestuario para cambiarse y salir temprano del estadio, no sin antes despedirse con un mensaje que impactó a toda la franquicia: “Ya no puedo hacer esto. La mejor de las suertes para ustedes”.

Cambage dejó en claro, incluso antes de ser reclutada en la liga en 2011, que quería jugar en Los Ángeles, un lugar que había idolatrado por su básquetbol y la cultura de Hollywood desde que era niña. Mientras que, antes del inicio de la temporada 2022, la propia jugadora afirmó que su única opción para no dejar estancada su carrera como profesional era jugar en las Sparks, pero su tempranera salida podría suponer también el desenlace de su trayectoria en la WNBA.