Los Reds masticaban bronca en un duelo donde fueron superiores pero no pudieron demostrarlo. Kloop terminó en llamas entendiendo que el rival demoraba las acciones, pero Liverpool lo ganó en el sexto minuto de adición.
Liverpool ganó un duelo para el recuerdo, más allá que el contexto previo no lo hacía para nada recordable.
Luego de ganar por nueve goles ante Bournemouth los Reds tomaron las riendas del juego y tuvieron las más clara de la primera mitad, Luis Díaz eludió al arquero pero definió por sobre el larguero.
Newcastle esperó su momento y este le llegó pasando la media hora, cuando un desprendimiento ofensivo de Alexander Isak le permitió al flamante refuerzo definir al 1-0 sobre Alisson.
Entonces todo fue la lucha local por meterse en el marcador, ante unas Urracas que buscaron hacer lo posible para sostener su diferencia.
Ya en el complemento Mo Salah habilitó a Roberto Firmino y el brasilero definió con certeza para el 1-1.
Newcastle jugó a bajarle el ritmo al partido, lo que generó el enojo de Klopp en el banco de suplentes.
De todas formas Liverpool se terminaría llevando el dulce alcanzando el séptimo minuto de adición, Salah peleó un balón en las alturas y Fabio Carvalho, habilitado, lo voleó para el 2-1 final.