Faltaba para el inicio, y de hecho ya se percibía que nada comenzaría en horario. No estaban todos los fanáticos ingleses dentro del estadio e incluso muchos se encontraban fuera. Sin embargo, con el plantel trabajando en el verde cesped, los Reds se hicieron sentir en el Stade de France con su himno.
«You´ll never walk alone» se escuchó a media hora del horario oficial de inicio. La final de la Champions League no sólo comenzaba a tener color sino también calor. De un lado las tribunas blancas y sus banderas flameando por el Real Madrid. En el opuesto, con bufanfas sobre las cabezas, el Liverpool emocionó a propios y extraños.
Este mítico tema que retumbó por todo Francia, a pesar de alguna silbatina del público rival, se compuso en 1945 del otro lado del océano, en Nueva York, Estados Unidos. La tradición comenzó en 1989 después de la famosa tragdia de Hillsborough donde fallecieron 96 hinchas a causa de una avalancha. Previo a la final de la FA Cup de ese año, Gerry and the Peacemakers cantó el tema en el estadio en la previa del Liverpool – Everton.
Pasaron los años, las temporadas, las buenas y las malas. Celtic de Escocia o Borussia Dortmund también adoptaron esta canción con un mensaje tan humano como moral. Los Reds, como en cada encuentro, lo cantaron a voz pelada, gritando hasta quedar disfónicos. Y esa fue una de las maravillas en la previa de la final de Champions League ante Real Madrid.
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