Lionel Messi volvió a ganar el Balón de Oro y brindó una entrevista exclusiva al medio que entrega el premio, France Football. El argentino del PSG abrió su corazón y reconoció que recién ahora está acostumbrándose a ser Messi. Su forma de ser, la nueva perspectiva de la derrota y la humildad en la respuesta al ser considerado el mejor de la historia. Un reportaje de ensueño.
ACOSTUMBRARSE A SER MESSI. «Estoy empezando a acostumbrarme, a ser Messi, que lo he sido durante 34 años. Estoy contento de todo lo que ha pasado, aunque tengo que admitir que a veces me gustaría pasar desapercibido, disfrutar de mi familia sin que la gente me reconozca. No me quejo, al contrario, siempre es agradable recibir un cumplido, una sonrisa o alguien que me pida una foto. Estoy acostumbrado y para mí se ha vuelto normal».
SU FORMA DE SER. «Soy distinto, no tan tímido, con las personas con las que tengo confianza, mis amigos, mi familia. Puede ser que con algunas personas fuera de estas relaciones sea más tímido y me cuesta más sentirme cómodo o me lleva más tiempo».
LA NUEVA PERSPECTIVA DE LA DERROTA. «Ahora es diferente. Desde que tengo a mis hijos, cuando llego a casa me ayuda mucho poner las cosas en perspectiva. Es cierto que antes de ellos, cuando estaba solo con Antonela, pasaba mucho tiempo encerrado sin querer hablar con nadie ni salir por culpa de la derrota. Cuando era joven, crecí odiando perder. Siempre quería ganar en todo. Quiero ganar todos los partidos».
HUMILDAD. «Nunca dije que soy el mejor de la historia ni intento hacerme esa idea. Para mí ser considerado uno de los mejores de la historia es más que suficiente. Es algo que jamás me hubiera imaginado. Es algo que no me interesa, no cambia nada ser considerado el mejor o no. Y nunca busqué serlo».