El piloto de Mercedes se unió este martes al grupo de dueños de los Denver Broncos, que recientemente pasó a formar parte del Grupo Walton-Penner Family Ownership.
A mediados de abril, Lewis Hamilton confirmó su interés de ser dueño minoritario del Chelsea, que se había quedado sin propietario tras la invasión de Rusia a Ucrania. Roman Abramovich mantuvo lazos directos con Vladimir Putin, además de atraer patrocinadores rusos, y es por eso que los parlamentarios británicos le pidieron que abandonara su cargo en el conjunto londinense.
Ese puesto quedó vacante y Hamilton, junto a la tenista Serena Williams, ofrecieron hasta 10 millones de libras esterlinas para ser dueños minoristas del club, oferta que fue respaldada por el líder de aquel entonces de los planes para adquirir el Chelsea: el empresario Martin Broughton. Sin embargo, este proyecto no pudo prosperar, ya que un consorcio liderado por Todd Boehly fue quien completó la adquisición de los Blues a fines de mayo por un total de 2.500 millones de libras (3.200 millones de dólares).
Lejos de apaciguar su faceta empresarial, el piloto de Mercedes pasó del balón circular al ovalado en cuestión de meses. Y es que este martes, después de conseguir su quinto podio de la temporada en Hungría, se confirmó la incorporación de Hamilton al grupo de dueños de los Denver Broncos de la NFL, que a partir de este año su nuevo propietario pasó a ser el Grupo Walton-Penner Family Ownership.
Los Walton-Penner, herederos de Walmart y catalogados como la familia más rica de los Estados Unidos, compraron a los Broncos por 4.600 millones de dólares, convirtiéndolos en la franquicia más cara en la historia del deporte profesional, superando incluso la venta del Chelsea. Una cifra que no llega ni a la mitad de lo ofrecido por David Tepper -2.200 millones- en 2018 por los Carolina Panthers si de fútbol americano se trata.
“Estamos encantados de dar la bienvenida a Sir Lewis Hamilton a nuestro grupo de propietario. Es un competidor campeón que sabe lo que se necesita para liderar un equipo ganador y un feroz defensor de la igualdad mundial, incluso en su propio deporte”, destacó Rob Walton en un comunicado, además de agregar que “su espíritu de resistencia y su nivel de excelencia serán un activo para el grupo de propietarios y la organización de los Broncos”.
Por su parte, Lewis se mostró emocionado de “ser parte de la historia de los Broncos” a través de las redes sociales con una foto de su perro, Roscoe, vestido con los colores del equipo. “Esta es una oportunidad de una vez en la vida para impactar en el deporte y trabajar con un equipo de clase mundial. Estoy listo para comenzar y servir como un ejemplo del valor de un liderazgo más diverso en todo el deporte”, sostuvo el británico.
La relación de Hamilton con Colorado y la NFL no es nueva. El siete veces campeón de mundo posee una mansión en ese estado donde pasa los inviernos, cuando la nieve es parte del paisaje de la zona y la Fórmula 1 le permite darse un descanso. También asistió al Super Bowl de 2016 donde la franquicia de Denver se adjudicó el campeonato, el tercero de su historia.