LAS GIGANTES: LA PALABRA DEL COACH Y LA MVP

Gregorio Martínez y Macarena Rosset hablaron en conferencia de prensa tras la victoria ante República Dominicana. Las bajas, el sistema de juego, la unión del grupo y lo que viene fueron los principales temas que se tocaron.

En la jornada que abrió la FIBA Women’s AmeriCup 2021, Argentina venció a República Dominicana por 64 a 46 y se sobrepuso a la adversidad de que tres de sus jugadoras insignia (Melisa Gretter, Agostina Burani y Andrea Boquete) queden marginadas del torneo por dar positivo de COVID-19 al pisar suelo boricua. Además, la incertidumbre de contar con Macarena Rosset hasta un par de horas antes del cotejo fue otro condimento para que este juego sea uno muy difícil desde lo emocional y lo anímico. Más que desde lo basquetbolístico, por lo que se vio reflejado en el tanteador.

Cuando le pidieron un análisis del juego, la misma Rosset dijo (en inglés) que “fue un juego muy duro. No estábamos completas y tratamos de no pensar en eso, pero al final no tenemos a las 12 jugadoras disponibles para jugar. Tenemos un buen equipo y cualquiera de las 12 puede jugar. Eso fue muy difícil pero aun así jugamos con el corazón, al 100% en cada minuto del partido, todas unidas y pudimos ganar por aquellas que están en el hotel y por toda la gente en Argentina. Así que estoy muy feliz”.

A lo que dijo quien fuera la Jugadora Más Valorada del partido, se sumó la palabra del entrenador Gregorio Martínez, quien también expresó su alegría por todo lo que tuvieron que padecer desde que llegaron a San Juan de Puerto Rico: “Estoy muy contento con este equipo. La pasamos muy mal los últimos tres o cuatro días, con mucha incertidumbre con los contagios. (El tener) tres jugadoras menos golpeó mucho al equipo, la pasamos mal, con mucha angustia. Primero sin entender, pero después aceptando la realidad, tratando de sobreponerse y el equipo dio la cara. Sabíamos que íbamos a ser competitivos pero este es un grupo nuevo, un plantel nuevo, trabajaron muchísimo durante 40 días y estábamos muy esperanzados en el equipo. Pasó lo que pasó y seguimos muy esperanzados, estoy seguro de que vamos a andar bien. Éste era un partido muy importante para nosotros, desde lo anímico, saber que podíamos hacer. Y la verdad es que estoy muy feliz. Tenemos una alegría que no entra en nosotros mismos porque venimos de pasarla mal, y cuando uno la pasa mal, después cuando le va bien disfruta el doble”.

Macarena había sido excluida, en primera instancia, de la competencia ya que fue contacto estrecho de Agostina Burani (fueron compañeras de habitación en la concentración); pero como ella ya había se curado del COVID-19 antes de concentrarse con la preselección, la Confederación Argentina de Básquetbol se expidió ante FIBA para que, con este antecedente y con un vacío reglamentario ante una situación como la suya, le permita jugar. Y vaya si lo hizo, tras contar con el visto bueno de la Federación Internacional, debió realizar un trabajo mental y emocional para, luego, ser la mejor jugadora del partido: “La verdad es que no sé como estoy acá. Soy una persona muy pasional y emotiva, traté de aguantar. Hasta una hora antes estaba en la pieza y decía ‘¿preparo las cosas o no?’. Estaba en llamado con las tres chicas aisladas y justo me avisaron. Traté de cambiar el chip. Lo que sí pasó por mi cabeza, porque ellas son como mis hermanas, es que quería jugar para ellas. Quería dar todo lo que pueda para el equipo, se dio y estoy contenta por todos nosotros. De tantos palos, una buena, y hay que sentarse un cachito y ponerse contento”.

Por supuesto que, a nivel táctico y estratégico, Gregorio Martínez y su coaching staff tuvo que manejar diferentes variantes para salir a la duela del Coliseo Roberto Clemente: “La planificación del partido fue cambiante todo el tiempo, no sabíamos con quién contábamos. A ‘Maqui’ (Rosset) la habilitaron 12:45 y el partido fue a las 15 (hora de San Juan, Puerto Rico). Pero como dijo un prócer del básquet en Argentina, ‘el que no gana con 8, tampoco gana con 48’ y nosotros éramos 9 así que teníamos que dar la cara, y yo sabía que el equipo iba a dar la cara”.

El entrenador tenía plena confianza en sus jugadoras, a pesar de que con la gran mayoría de ellas era la primera vez con las que trabajaba y, por ende, éste fue su primer partido juntos: “A muchas de estas jugadoras no las tuve nunca; me conocen de tenerlas enfrente, de haberlas enfrentado y no de haberlas entrenado. Yo ví que iban a dar la cara, pero me quedé corto”.  Quizás lo que vio el entrenador fue la convicción y el compromiso que sus dirigidas tenían por el hecho de defender y representar algo que es muy grande: “Como dijo ‘Maqui’, jugamos por las 9 del plantel, por las 3 que quedaron en el hotel, por las 10 que se quedaron en Buenos Aires que estaban trabajando con nosotros desde el 26 de abril y que fue muy difícil tomar la decisión (del corte definitivo), la parte del cuerpo técnico que se quedó en Buenos Aires también; el equipo jugó para todas ellas y para todos los que fuimos parte de esto. Nos debíamos una presentación de este tipo, y ahora hay que ir día a día para ir sumando. Primero se pensó en una rotación para que el equipo se desgaste lo menos posible, nunca traicionamos la forma de jugar, independientemente de que somos menos vamos a seguir jugando de la misma manera porque creemos en esa forma. Yo creo en esa forma y el equipo compró el jugar de esa forma, estamos construyendo un camino, así que seguimos construyendo por ese lado, sabiendo que por ahí nos quedamos cortos, pero vamos por ese lado”.

En lo que refiere al juego en sí, no es casualidad que la victoria se haya dado como se dio. “Me parece que hicimos una buena defensa, retrocedimos bien, no nos anotaron en carrera, que es lo que mejor hacen ellas. Dominamos los rebotes, tuvimos 10 rebotes de diferencia a favor nuestro gracias a un compromiso muy grande del equipo con eso. Creíamos que esos eran dos puntos centrales para ganar el partido y después nos dio la razón el resultado, lo planteamos de esa manera, no les permitimos correr, y nosotros corrimos la cancha sin renunciar a lo que nosotros queremos jugar”, explicó Gregorio y agregó: “Y no es que me sorprendió, sino que encontré la confirmación de que el equipo está preparado y que tiene un montón de jugadoras que van a dar la cara, que todo el mundo va al frente. Porque no sólo se nos cayeron tres jugadoras que estaban acá con nosotros, sino que también tenemos que ver quiénes son las que se nos cayeron, y la verdad es que las chiquitas, que vinieron con determinado rol, asumieron la responsabilidad y estuvieron a la altura. Así que estamos muy felices por eso, muy felices”.

Tal como dijo al principio, “aceptando la realidad”, el entrenador debe mirar para adelante y explotar al máximo a sus dirigidas en pos del objetivo que se pusieron aquel 26 de abril que comenzó la concentración para este certamen. “Cuando uno administra recursos ve con lo que cuenta, y a partir de ello empieza a planificar. Obviamente, el equipo estaba planificado de otra manera pero, lo pueden decir las jugadoras, nosotros no hemos cambiado absolutamente nada, salimos a jugar como entrenamos, ni más ni menos que eso, y vamos a seguir de esa manera. Sabemos que las tres jugadoras que faltan no son un detalle para nosotros, pero acá lo importante son las que están, no las que faltan. A las que faltan las queremos, ellas saben lo que pienso y siento por ellas, y a algunas las he criado: Melisa (Gretter) tenía 16 años cuando vino a mi casa así que cómo no la voy a querer, pero también sabemos que ahora somos las que estamos y es hombro con hombro hasta el final. Sabemos que ellas están desesperadas en el hotel tratando de apoyarnos en lo que pueden, así que vamos a estar todos juntos  hasta el final y hasta donde nos dé. Que ‘nos van a tener que matar dos veces’ para ganarnos”.

Pasaron más de 20 meses desde que Las Gigantes tuvieron competencia. En el medio apareció la pandemia y muchos torneos que estaban programados debieron cancelarse. La ilusión de volver a vestir la celeste y blanca estuvo en el consciente e inconsciente de Rosset en todo el proceso de preparación. Pero los sucesos de los últimos días movieron todas las emociones de Maqui y el poder jugar este juego y ponerse la 4 de Argentina tuvo un gusto diferente: “Cada vez estoy más ‘maricona’ (risas), no sé si son los años, ya tengo 30 y me pegaron duro… Es una emoción, como siempre digo, es lo más lindo que te puede pasar. Gregorio también lo dijo, es una de las mejores cosas que te puede pasar, y como también dijo él, una vez que estás ahí pensás en  toda la gente que estás representando y no te queda otra que dar el alma, no te sale otra cosa. Después, las cosas te pueden salir bien o mal, somos humanos y nos podemos equivocar o lo que sea, pero las ganas no se negocian. Así que estoy muy, muy feliz”.

Por supuesto que la preparación fue un desafío para Macarena: “Cuando entré a la cancha dije ‘pásenmela que aunque sea quiero tirar dos tiros’ porque estuve entrenando tres días saltando la soguita y quiero tener contacto con la pelota (risas). Y después traté de no pensar en lo que había pasado y focalizarme, pensar en lo que teníamos que hacer, en lo que los entrenadores nos dijeron que teníamos que hacer, meterme ahí y tratar de llevarlo a cabo lo mejor posible”.

Habiendo aprobado el primer examen, y con creces, Gregorio Martínez debe mirar lo que viene, pero parado sobre lo mostrado en este juego: “Me parece que Puerto Rico tiene un estilo parecido al de Dominicana, creo que tiene algunos recursos más en el perímetro pero es un partido que puede ser bastante parecido al de hoy. Nosotros vamos a tratar de hacer lo nuestro, y estoy muy conforme con lo que hicimos hoy. Me parece que en la medida que podamos hacernos fuertes en las tres o cuatro cosas en las que estamos enfocados vamos a dar pelea en general”.

El próximo compromiso de Las Gigantes será hoy a las 22.10 ante Puerto Rico, con televisación de DeporTV y DirecTV Sports.