El Granate de Jorge Almirón derrotó una vez más al Taladro en esta serie de clásicos que impuso el torneo de transición y se encaminó, directamente, a quedarse con el liderazgo de su zona para jugar la gran final ante quien resulte ganador del otro grupo. En Guidi y Arias, el local se impuso por 2 a 0 en un partido que tuvo muchos condimentos.
Hazaña. Tal vez esa sea la palabra que mejor describa a Lanús. No sólo por la historia ya conocida de aquél descenso, de jugar en la C y haber resurgido. Sino por el trabajo hecho en los últimos años donde el club se ordenó en todas sus facetas para afirmarse como uno de los más fuertes del momento. Y a menos de una década del primer título nacional con aquél recordado elenco de Ramón Cabrero, va camino a la gloria nuevamente. Como muestra de su coraje, venció otra vez a Banfield por 2 a 0, al igual que lo había hecho dos semanas atrás en Peña y Arenales.
El primer tiempo fue una prueba que el Granate debió superar con hidalguía para continuar su marcha hacia el título. Instantes después del cuarto de hora se fue expulsado Iván Marcone dejando a los de Almirón con un hombre de menos a falta de 73 minutos reglamentarios para el final de la contienda. Más tarde José Sand desaprovechó un penal que Fernando Espinoza sancionó con ciertas dudas. Sin embargo en el duelo de correntinos fue Hilario Navarro quien se quedó con el disparo desde los doce pasos que ejecutó el ex Racing y River.
Todo parecía servido para los de Julio César Falcioni que echaron todo por la borda cuando Walter Erviti frenó un avance con la mano y vio la segunda amarilla. Diez contra diez terminó siendo todo de Lanús que encontró en el ingreso de Víctor Ayala la carta de gol. El paraguayo con un terrible bombazo abrió la cuenta cuando al juego le quedaba media hora por disputarse. El 1 a 0 obligó a Banfield a adelantar sus líneas y a llevar peligro sobre la valla de Fernando Monetti pero ni Giovanni Simeone ni Brian Sarmiento pudieron vulnerar al ex Gimnasia La Plata.
En tiempo de descuento fue la joyita del Granate, Miguel Almirón, quien con un golazo puso cifras definitivas al clásico para potenciar no sólo el buen momento del local sino también la floja campaña del Taladro que no logra levantar cabeza.
Banfield sumó en abril dos caídas en un clásico, con expulsiones y muchas inquietudes respecto al futuro. Lanús, con caraja, va por otra hazaña en su historia.