Con esfuerzo y una gran entrega, General Lamadrid ganó por primera vez en el Enrique Sexto en esta temporada de la Primera C. Fue una victoria merecida por 2 a 1 ante un Midland desconocido e inofensivo. Diego Ftacla y Leandro Leguizamón convirtieron los dos goles para el Carcelero que justificó el triunfo desde el inicio hasta el final sin mostrar un nivel futbolístico superlativo pero con la contundencia que se necesita.
El dueño de casa buscó siempre las puntas para atacar al Funebrero y esa búsqueda se transformaría en realidad con una escapada por la derecha, una bola al área y la aparición de Diego Ftacla que controló y definió al 1 a 0. Un desahogo para los hombres de Horacio Montemurro. No fue un primer tiempo bien jugado pero lentamente se empezó a «calentar» el partido con varias roces y disputas en la mitad de la cancha.
El complemento se le fue de las manos al árbitro Gonzalo Beloso después del segundo de Lama en los pies de Leandro Leguizamón que le sacó el gol a Ezequiel Barabas abajo de la línea. Minuto a minuto, la tensión creció en la segunda mitad y las amarillas volaron por todo el campo de juego. A la visita le faltó ideas creativas y abusó de los remates de larga distancia mandando todos a la calle. El juez se complicó con una situación en particular: el elenco de Devoto atacaba por el centro del terreno, dos pelotas cayeron una atrás de la otra, Beloso no paró el duelo y ahí se encendió la bronca. Más patadas y una expulsión por codazo de Néstor Ruefli. Los siete minutos de descuento dejaron en claro lo parado que fue el cotejo y sólo quedó tiempo para un golazo de tiro libre de Matías Zaragoza.
Lamadrid se despegó del fondo y obtuvo su primera victoria en casa. Justicia y merecimiento para los dirigidos por Montemurro que golpearon en momentos ideales y se quedaron con los tres puntos ante un inofensivo Midland.