Los ataques de Rusia a Ucrania inició una «batalla» interna en la UEFA. La Unión Europea intentará sancionar a los rusos con el cambio de sede de la final de la presente Champions League que se desarrollaría en San Petersburgo el 28 de mayo.
«Me parece inaceptable que los grandes torneos internacionales de fútbol, como la final de la Champions o cualquier otro, puedan celebrarse en Rusia después de la invasión de un país soberano», afirmó oficialmente el primer ministro, Boris Johnson.
Habrá trabas para sacarle la definición a los rusos y originan en la realización del evento en la ciudad natal del presidente Vladimir Putin. Se le suma a los vínculos económicos con uno de los principales sponsores de la competencia -Gazprom- que encima tiene como director ejecutivo de la petrolera a Alexander Dyukov, íntimo amigo de Putin, presidente del Zenit e integrante del Comité Ejecutivo de UEFA.
En Europa, hay apoyo para la toma de la importante decisión por parte de Francia, Alemania, Italia, España, Portugal, Austria y Países Bajos.
Seguramente la UEFA consultará a todas las federaciones inscriptas para resolver el conflicto generado por el inicio de la guerra entre Ucrania y Rusia. Fuentes europeas afirman que Alemania e Inglaterra serían las posibles sedes para reemplazar a San Petersburgo.