Cada juego en Sarandí es una historia más para Aigle, una señora de 90 años que no se pierde ningún partido en el Viaducto y respeto el mismo lugar en la cancha. Siempre lleva su remera celeste y roja, y lanza gritos de aliento en todo momento. Es una eminencia en los pasillos del club y la conocen como la abuela de Arsenal.
«Es pasión lo que tengo por Arsenal. Me une todo al club. Amo a los jugadores, a los técnicos, utileros, médicos, a todos. Vengo siempre al mismo sector y hace muchos años», cuenta la mujer del Arse a nuestro periodista en las escalones de la cancha. Es socia hace 23 años y vivió las buenas y malas del equipo de sus amores. «Venía cuando teníamos la cancha de madera que se vino abajo y estuve también cuando se inauguró la nueva con Don Julio Grondona. A él lo saludaba, hablaba, era muy atento y Julito también. He pasado toda una vida acá y tengo muchos recuerdos», rememora la señora rubia y de rulos mientras se acomoda los anteojos.
No hay hincha de Arsenal que no conozca a Aigle, hasta los jugadores actuales y de años pasados están al tanto de esta fanática. «Le puedo decir que el 30 de julio cumplí 90 años y todos los jugadores de ahora me hicieron un video, me festejaron el cumpleaños y me regalaron la camiseta toda firmada. Estaba chocha, muy contenta», expresa la simpática mujer y recuerda un hecho lamentable pero con final feliz: «Cuando estaba el señor Alfaro (Gustavo), que tenía un equipazo, el plantel me regaló un televisor de 29 pulgadas porque se me quemó la casa, se rompió el televisor y no podía ver los partidos».
Ella también tiene rituales y los futbolistas se prenden a las visitas de esta enamorada por Arsenal. «Antes de cada partido de visitante me acerco al club y los despido con un beso. Son unos amores. Es un club de barrio buenísimo, me encanta, venir a la cancha es una ilusión y una obligación. No me pierdo ningún partido. Antes iba de visitante pero ya son 90 años que tengo encima y las piernas no me ayudan», cierra con la sonrisa que la caracteriza.