Como si no hubiera problemas y todo funcionara perfectamente en la Asociación del Fútbol Argentino, los dirigentes de Primera División confirmaron el inicio del campeonato el 19 de agosto y su forma de disputa: un torneo largo de 30 equipos con una fecha de clásicos incluída, cuatro descensos y dos ascensos provenientes del Nacional B. El 18 de diciembre habría un parate de verano para retomar la actividad el 12 de febrero de 2017 hasta el 29 de mayo aunque aún resta saber la realización de las Liguillas para los ingresos a las copas internacionales. Hasta decretaron que el martes 2 de agosto se hará el sorteo oficial de la competencia.
En el lado del Ascenso no todo es tan alegre. Los clubes no reciben un peso hace varios meses y las necesidades desesperan. «En estas condiciones no arrancamos los torneos», afirmó Gabriel Fernández de Deportivo Español en la conferencia de prensa del Nacional B, Primera B Metropolitana, Primera C y D y agregó: «En nuestros clubes no nos preguntan quién será el DT de Argentina sino cuándo cobramos». La postura es fuerte y por eso el comienzo de las demás divisionales se transforma en una incógnita si el dinero adeudado no aparece. La deuda de las instituciones de ascenso superan los 70 millones pero aparentemente Armando Pérez habría prometido que el viernes llegaría un importe de 300 millones del Gobierno Nacional para acabar con la crisis económica de los últimos meses. Mientras tanto la pelota no se moverá de lugar.
Oídos necios, palabras sordas. Eso parece que piensan los clubes de Primera que pisaron el recinto del tercer piso de AFA luego de la conferencia de las divisiones menores y como si nada arreglaron el puntapié inicial para su torneo. La máxima categoría vive en su mundo y desconoce la palabra «solidaridad».