Ni Celta de Vigo se imaginó un desarrollo tan favorable y una victoria tan tranquila ante su gente. Solo habían ganado un juego en casa hace tres meses y ahora se destaparon con un contundente 3 a 1 ante el Espanyol de Barcelona. Lo empezó ganando en el amanecer y lo fue sentenciando con el correr de los minutos.
Santi Mina no le dió respiro a los Periquitos porque a los dos minutos se hizo sentir en la red y rompió la paridad desde el inicio del juego. Todo se simplificó para un Celeste que mereció algún gol más ante un rival al que le costó horrores pasar la mitad de la cancha. La visita solo avisó sobre el final con un intento de Puado que le recordó al dueño de casa que el partido estaba abierto.
El problema para los Espanyolistas fue que Iago Aspas inventó un zurdazo letal que no dejó dudas sobre el amo y señor del encuentro. Los cambios no le resultaron al visitante y encima Denis Suárez estiró el marcador para aniquilar las esperanzas de su contrincante. Lo peor para los pericos: no pudo disfrutar el golazo desde casi mitad de cancha de Loren que vio adelantado a Dituro y descontó sin pena no gloria.
Triunfazo del Celta de Vigo que convenció con su juego y volvió a la victoria en Balaídos.