Carlos Tévez fue una de las estrellas que participó de la Noche Amarilla del Barcelona de Guayaquil que sirvió para el deleite del público del Ídolo con un partido amistoso y la presentación de la flamante nueva indumentaria de la institución.
Lo presentaron como la figura mundial que significa para el fútbol y entró con una bata como si fuera un boxeador y la casaca número 97. «La última vez que estuve aquí perdimos, ya que Barcelona nos ganó en toda la cancha y es último recuerdo que tengo de Guayaquil. Hoy volver y ponerme la amarilla es grato porque parece que jugué toda la vida aquí y daré lo mejor para que la gente disfrute», afirmó el argentino en la gran noche del Barcelona.
El «Apache» volvió a ponerse los botines para las cámaras y disfrutó de un partido de fútbol con viejos conocidos y nuevas caras en un estadio que ha visitado en otras ocasiones. Siempre es bueno ver a «Carlitos».