De héroe a villano. Raúl De Tomás pasó de ser el salvador del Espanyol al aguafiestas. El delantero había anotado el empate ante Atlético de Madrid pero en el último centro de la tarde metió la mano en el área y el VAR lo castigó con un penal para el Colchonero. Yannick Carrasco sentenció la historia y RDT se quedó con la tristeza a cuestas.
«Ha sido una jugada muy rápida, no me ha dado tiempo a quitar la mano. Cuando estamos en el campo son acciones que no se pueden evitar, no sé, es la intención de saltar. Yo tengo que saltar con los brazos hacia arriba y me ha pegado en la mano. Pensaba que las tenía pegadas al cuerpo y el árbitro me dice que no es así. Tendré que verla ahora», explicó el jugador periquito después del duelo en el Wanda Metropolitano.
El lamento de RDT no le alcanza al Espanyol que hizo un gran esfuerzo pero no logró sumar en la capital española.