Juventud Unida de Gualeguaychú lucha por la permanencia en el Nacional B y tiene la mayor esperanza en sus delanteros. El fin de semana logró un triunfazo en la última jugada ante Instituto con una pirueta de Martín Prost que valió la salida de la zona roja del descenso. El jugador habló con Vermouth Deportivo Radio en FM Tribunales sobre su presente en el Juve y su pasado en la Comisión de Actividades Infantiles.
«La victoria ante Instituto nos dejó exaltados. Estamos sufriendo. Se nos está haciendo difícil pero de a poco aparecen los resultados. Cuando ganamos las primeras fechas el equipo se relajó. Las últimas fechas van a ser durísimas pero estamos preparados para lo que viene. Recién ahora entendimos la situación que estamos viviendo y que tenemos que sumar. Ojalá podamos llegar a la última fecha con Douglas Haig pensando en otra cosa», opinó el atacante sobre la tarde de gloria y a su vez contó sus sensaciones acerca del partido que se le viene: «Ya estamos pensando en Chacarita que va a ser bravisimo. Ellos tienen que ascender por historia y gente pero nosotros nos jugamos mucho».
La vida en Entre Ríos es tranquila para el delantero y la prefiere antes que en otros lados. «Los hinchas en Buenos Aires te van a apretar pero en Gualeguaychú no te pasa eso. Es tranquilo. Podés caminar por la calle y vivír una vida normal sin que te molesten. Cuando jugamos con los equipos de Capital estamos cerca aunque los otros viajes se hacen eternos», reconoce Prost y destaca lo mejor que tiene la ciudad: «Nunca había visto algo igual como el carnaval de Gualeguaychú».
Uno de los pasos deportivos del delantero fue en la CAI, un club que cayó mucho en los últimos años y hoy navega por los Torneos Federales. «La CAI está en el Federal B porque ellos quieren. Si se lo proponen, ascienden. Ellos tienen un gran proyecto de divisiones inferiores y el equipo es casi todo de sus cantera. El problema son los viajes. El trayecto a Formosa duraba 42 horas en micro. Eso no se lo deseo a nadie», explica el hombre que vistió la casaca de la institución de Comodoro Rivadavia que también acota sobre el «secreto» del viento: «Siempre elegíamos el viento en contra porque jugábamos por el piso. Los otros pedían viento a favor y lo padecían».