River rescató un punto que puede resultar sumamente valioso en Barranquilla. Junior jugaba mejor y lo ganaba con grito de Miguel Borja pero el Millonario creció durante el complemento y llegó al empate sobre la hora por un cabezazo de Paulo Díaz.
Bajo un durísimo clima social en las afueras del Estadio, Junior y River debían jugar en el Romelio Martínez de Barranquilla en el marco de la cuarta jornada para el Grupo D de la Copa Libertadores.
Durante la primera mitad, el conjunto de Luis Perea fue sumamente superior a los argentinos. Junior manejaba la pelota y el ritmo de juego, creaba situaciones de peligro y no le permitía a River desplegar sus armas.
A los 20 minutos llegaría la apertura con un gran pase de John Pajoy para que Miguel Borja emprenda una corrida hacia el área y, ante la salida de Franco Armani, toque suave por debajo de la integridad del arquero para celebrar el 0-1.
La ventaja del Tiburón no modificó el desarrollo del compromiso dado que Junior seguía atacando y generando situaciones para aumentar la distancia. Al Millonario le costaba hacer pie dentro del campo de juego y recién se acomodaría para el complemento con el ingreso de algunos de sus habituales titulares.
La frescura y experiencia desde el banco le permitió a los de Marcelo Gallardo captar la tenencia del balón y avanzar metros hacia campo rival. Los colombianos ya no se sentían cómodos y buscaban que el tiempo transcurra lo más rápido posible.
El reloj corría y el marcador seguía reflejando ventaja de 1-0 para los locales. Hasta que, en el primer minuto de adición dado por el juez Esteban Ostojich, Fabrizio Angileri ejecutó un córner desde la izquierda y Paulo Díaz ganó de cabeza de gran forma para enviar el esférico a la red y establecer el 1-1.
No hubo tiempo para más, fue empate y reparto de puntos en Barranquilla. Así, River salva su invicto y lugar de clasificación a falta de dos fechas para el final de la fase de Grupos. El próximo miércoles en el Monumental, el Millonario recibirá a Independiente Santa Fe.