En un encuentro de equipos ya eliminados de la Copa Libertadores, Junior recibio a Melgar, y en Barranquilla, y el conjunto peruano terminó imponiéndose por 1 a 0. El único tanto del partido lo marcó Bernando Cuesta en el primer tiempo, y de esta forma terminó logrando la clasificación a la Sudamericana tras haber logrado el tercer lugar del grupo F detrás de Palmeiras y San Lorenzo.
La aparición en el banco técnico de Julio Comesaña, reemplazo de Luis Fernando Suárez, despedido el viernes pasado, generó una reacción positiva en el funcionamiento del equipo. Sin embargo, no alcanzó para ganar. Junior mejoró en actitud, colectividad y en volumen de ataque, pero mantuvo sus continuos desaciertos en los desenlaces de las jugadas y no logró vulnerar la portería del combativo equipo Inca.
Sí hubo un cambio en el accionar general de Junior y se vio reflejado más que todo en la etapa inicial. Desde el primer minuto, hubo la agresividad y dinámica que tanto se echaba de menos en los últimos partidos. No más de dos toques de cada jugador. Agarraban la pelota y de inmediato la soltaban. Había otra velocidad, otra energía, otro ritmo. Desapareció la insulsa circulación del esférico entre los centrales y el equipo presionó al adversario en su propio campo, con mucha salida de los laterales, especialmente Marlon Piedrahíta.
En medio de ese oleaje ofensivo, solo faltaba sacar a flote un gol. Estuvo cerca con Teófilo Gutiérrez y Daniel Moreno, que en medio de los murmullos y desespero del público ante cada una de sus jugadas, era uno de los que más desequilibraba por el costado derecho, pero su titubeante e imprecisa manera para redondear los alegres amagues y piques que tenía por la banda, opacaban sus buenas intenciones.
Junior sometía al Melgar, que no le había visto la cara a Sebastián Viera hasta el minuto 16, cuando Sánchez le dio un baile a Gabriel Fuentes por el costado izquierdo local, se filtró en el área y habilitó a Bernardo Cuesta, que resolvió certero en las barbas del cancerbero local. El argentino extiburón no tartamudeó y gritó gol.
Junior trató de recuperarse rápido, pero la falta de exactitud en el tramo final de los ataques frustraba los deseos de igualar.
Melgar aprovechó para armar algunos contragolpes con gran peligro. En una aparecieron los guantes de Viera para salvar, en otra, un pito de un aficionado en la tribuna de oriental, dio una mano e hizo dudar a un jugador visitante.
En el segundo período, el ingreso de Michael Rangel por Moreno cambió la idea ofensiva que había emprendido el equipo en el comienzo del juego. Se levantó más la pelota en busca del juego aéreo del santandereano y surgieron continuos errores en la entrega y en la elección de la jugada. Rangel luchó y trató, sin suerte, de rebuscarse un gol.
Un tiro libre de Viera, un metrallazo de Fuentes que el portero rechazó y un cabezazo de Teófilo que el zaguero Romero rescató en la raya fueron los mejores acercamientos de Junior. El arco estuvo cerrado durante los 96 minutos que se jugaron.
Había muchas ganas, pero poco acierto de los hombres de ataque. Fuentes perdió varios balones con errores no forzados, Teófilo no estaba fino, Hinestroza se asomaba sin éxito y sin aire. Debió salir mucho antes de cuando lo sustituyó James Sánchez.
El partido finalizó en medio de cánticos de las barras que invitaban a los jugadores a poner más testosterona y a vencer el domingo a Nacional. Es lo que corresponde, solo queda en la Liga.