El volante actualmente milita en la máxima categoría del fútbol brasileño defendiendo los colores de Goias pero aún su pase pertenece al Ciclón. En exclusiva, habló junto a los colegas de Pasión por el Ciclón y contó detalles de sus salidas a préstamo; sumado a sus últimos años con la camiseta azulgrana.
«No tenía ganas de ir a comer ni de levantarme, estaban esperando que haga algo mal para decirme de todo, se lo dije a Troglio que te lo puede decir. No podía, fui al psicólogo, la pase muy mal y otros chicos que no hablaron también», confesó en la nota.
Junto a su hermano Matías, ambos juveniles llegaron al club proveniente de La Pampa, su provincia natal. Desde muy chicos crecieron en San Lorenzo y a ambos les tocó debutar en la Primera División luego de destacarse en la División Reserva.
Sin embargo, las pocas ocasiones que tuvieron para mostrarse los obligaron a salir en varias ocasiones. En el caso de Matías, fue vendido al futbol de Suiza y hoy se encuentra jugando en Arabia. En tanto, Julián pasó por Banfield y ahora por Goias de Brasil.
«Yo no me quería ir, fue muy triste. Fue la primera salida (Banfield) y a uno se le complica por la adaptación a otro club. Quería quedarme a jugar y ser alguien en el club». Y en seguida añadió: “en San Lorenzo no hay lugar para los pibes. Nunca hubo chance, al igual que a mi hermano. Siempre hablando, hablando, pero las cosas se dan adentro de la cancha”.
En cuanto a su salida a Goiás, aclaró: “no quería pasar otro año sin jugar, lo de Goiás es lo primero que salió y se venía hablando hacía tiempo».
Luego, enfatizó el problema que vivía con su hermano y lo complicado que fue el no poder disfrutar jugar juntos. Yo vivía con Matías. Él todos los días venáa llorando a casa. El periodismo decía que era la joya y no le tocó jugar ni cinco minutos, habían llegado dos o tres ofertas que el club rechazó, me pregunto y le dije que se vaya. No podía disfrutar de mi hermano por que llegaba del club y se encerraba en la pieza, por eso le dije que se vaya, que disfrute y que ya le iba a tocar volver y romperla».
Finalmente, afirmó: «el plantel ahora está mucho más tranquilo, pero yo la pasé mal. Me han llegado a basurear en un partido, yo ya no quería jugar. No quería agarrar la pelota porque eran amenazas, la pasé mal. No quería ir a entrenar para no ver a estas personas y por eso fue mi salida a Banfield para relajar y estar tranquilo».