JUEGOS OLÍMPICOS: UNA GENERACIÓN QUE ES DE ORO

Si bien la esencia de Vermouth Deportivo pasa por todo lo que engloba el mundo de la N°5, no queríamos dejar pasar por alto lo sucedido en el día de hoy en Río de Janeiro. Porque, sin lugar a dudas, el 17 de agosto será un día recordado por los siglos de los siglos, por marcar el punto final para la Generación que, como su nombre bien lo indica, fue de oro.

Llegó el final para una camada de jugadores que logró revolucionar el mundo del balón naranja y, por sobre todo, el deporte de Argentina. Con un proceso que tuvo su comienzo en el Mundial de Indianapolis 2002, Argentina supo ganarse un lugar entre la elite y consagrarse, en más de una oportunidad. A base de esfuerzo, sacrificio y constancia, la Selección de nuestro país pasó de ser un rival sumamente accesible a la piedra en el zapato de cualquiera, inclusive para aquellos invencibles como el Dream Team.

El destino quiso que el día final sea justamente ante el rival por el que le valió el mote de Dorado a los nuestros, el siemprepoderoso Estados Unidos. A lo largo de estos años, Argentina logró lo que nadie había logrado previamente: bajar a los norteamericanos en un mundial y en unos Juegos Olímpicos para arrebatarles la medalla de oro. Y por estas cosas que tiene el deporte, el final del camino lo marcó la derrota frente al mismo adversario.

El 17 de agosto quedará en los libros grandes del deporte argentino, ya que por última vez, los últimos 4 grandes exponentes de la Generación Dorada compartieron el suelo de parquet. Cuesta imaginar una Selección Argentina sin la presencia de Emanuel Ginobili, Andrés Nocioni, Carlos Delfino y Luís Scola pero el tiempo pasa y la hora del final llegó para ellos, al menos para Manu y el Chapu, quienes ya anunciaron que no volverán a vestir la camiseta Albiceleste.

Al igual que anuncia la canción de Vox Dei, «todo tiene un final, todo termina». Llegó el final para esta Generación que supo llenarnos de alegría, satisfacción, orgullo y poner la bandera Argentina en lo más alto por muchos años, en el lugar donde nunca antes había estado. Tiempos nuevos se vendrán en este deporte, ya sin los más grandes pero con la esperanza de poder continuar por sobre esta línea y seguir formando nuevos talentos, por más que la misión no sea para nada sencilla.

Momemtos inolvidables nos han sabido regalar la Generación Dorada, como las dos victorias ante Estados Unidos; el triunfo-revancha frente a Serbia (último campeón mundial) en 2004; el oro en Atenas; el bronce en Beijing; cada uno de los preolimpicos disputados con garra y corazón; las batallas ante los gigantes europeos; y por supuesto, la última gran actuación ante el local, Brasil, en Río 2016, con una épica victoria en doble suplementario. Para esos que comenzaron como chicos y se fueron como gigantes, para esos que marcaron un antes y un después en el basquet, para esos que sirvieron como ejemplo a seguir para millones de chicos, simplemente gracias. Jamás los olvidaremos.

Acerca de Lautaro Castiglioni 5662 Articles
Nació en febrero de 1996 bajo el apodo de "Laucha". En sus jóvenes años se volcó al fútbol y al basket para convertirse en un erudito del periodismo deportivo. Dueño de una pluma intachable y de una madurez envidiable. Su cable a tierra está en Pergamino.