La mañana del 24 de marzo de 1976 en la República Argentina ha sido una larga noche para el país durante más de un lustro. Los militares tomaban el poder de Isabel Martínez de Perón y se afirmaban bajo una dictadura que se cobró miles de víctimas. Exactamente cuarenta años más tarde, el amanecer volvió a traer oscuridad con la noticia de la muerte de Johan Cruyff, el holandés que se negó a participar del Mundial de 1978 argumentando su defensa de los derechos humanos, uno de los mejores jugadores del universo.
Nació en Amsterdam un 25 de abril de 1947. Siendo adolescente debutó en el Ajax y ya era una de las joyitas del fútbol europeo. Bautizado por muchos como el «Tulipán de Oro», explotó sin dudas como uno de los más atrevidos y atléticos volantes ofensivos que surgieron en la época. En 1973 estampó su rúbrica en el Barcelona y un año más tarde jugó la Copa del Mundo con la recordada «Naranja Mecánica» que mereció el trofeo pero lo perdió en manos de la Alemania Federal dek «Kaiser», Franz Beckenbauer.
Tenía revancha en 1978 donde los Países Bajos también accedieron a otra final pero él se negó a participar de la competencia en Argentina debido al autoritarismo militar. Posiblemente con él la historia hubiese sido otra, lo cierto es que los anaranjados cosecharon otro segundo puesto. Nadie le recriminó, era intocable. Se retiró como profesional en 1984 tras dos décadas de carrera en la que ganó tres veces el Balón de Oro y anotó 369 goles en 519 encuentros.
Más tarde el astro holandés brilló como entrenador logrando un tetracampeonato consecutivo con el Barcelona entre 1991 y 1994. En 2007 el Ajax retiró el número catorce para siempre en homenaje al mejor jugador que dio la entidad en toda su vida. Sin embargo la gloria pareció derrumbarse cuando en octubre del año pasado le detectaron un cáncer de pulmón.
«Tengo la sensación de ir ganando 2 a 0 en la primera parte de un partido que aún no ha terminado» expresó un optimista Cruyff un mes atrás. El maldito cigarrillo ya había hecho lo suyo y la contienda era irreversible frente a un profesional que siempre fue al ataque y esta vez descuidó las defensas. Johan falleció el 24 de marzo dejando al fútbol con lágrimas en sus mejillas. Justamente el mismo día que se conmemoran cuatro décadas del último Golpe de Estado en Argentina. Hasta siempre, crack.