ITALIA 90: FRANCIA, EL GRAN AUSENTE

Les Bleus venían de ser cuartos en España 82, campeones de Europa en 1984, medalla de oro ese mismo año en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, y terceros en México 86. Sin embargo, una segunda profunda debacle en la historia del fútbol galo dejó a uno de los seleccionado más maravillos del globo terráqueo sin Copa del Mundo en 1990.

Italia era un lugar idea para Francia. Sus hinchas sólo tenían que cruzar una frontera para encontrarse con sus jugadores. No obstante, una racha completamente adversa los borró prácticamente del primer plano de todo tipo de competencias. Sin clasificar a la Eurocopa de Alemania Federal del ochenta y ocho, también perdió el boleto para la cita máxima a principios de la última década del milenio.

Para Les Bleus quedaba la espina de ni siquiera ir al torneo del viejo continente disputado en tierras germanas y donde Holanda le arrebató el título de dueño de Europa. El sorteo para el Mundial 90 era una especie de revancha porque cayó en una zona de cinco países donde dos obtendrían una plaza para la Copa del Mundo.

Sin Michel Platiní dentro de la cancha pero dando órdenes desde afuera, la eliminatoria fue un fiasco para los galos. Atajaba el histórico Joël Bats, inolvidable por esa tanda de penales ante Brasil en tierras aztecas. En el ataque estaba el implacable Jean-Pierre Papin. Y entre los de siempre como Patrick Battiston se mezclaban las grandes promesas una década más tarde besarían el trofeo dorado como Laurent Blanc y Didier Deschamps.

Debutó en las eliminatorias con un triunfo ajustado por 1 a 0 sobre Noruega en París pero, un mes más tarde, dejó en el camino un punto inexplicable tras igualar 1 a 1 con Chipre en Nicosia. Como dato de color, los chipriotas sólo cosecharon esa sola unidad en ocho encuentros. El andar flojo de Les Bleus continuó en Sarajevo, el 19 de noviembre de 1988 cuando Yugoslavia le ganó 3 a 2, y terminó de romperse en la cuarta jornada tras caer en Glasgow frente a Escocia por 2 a 0.

A esa altura, la jaqueca era enorme para el equipo de Platiní. En París empató sin goles con Yugoslavia y, sólo un milgaro, lo depositaría en la Copa del Mundo. El entrenador metió un cambio de timón y, desde ese momento, no bajó del equipo titular ni de las convocatorias al mediático Eric Cantoná para que pudiese hacer dupla ofensiva con Papin. Y recién ahí llegaron las satisfacciones: parda con Noruega es Oslo, goleada favorable por 3 a 0 sobre Escocia, y un triunfo que no sirvió de nada contra Chipre. Sin dudas, era tarde.

Ese grupo acabó con los balcánicos como líderes absolutos e invictos. El Ejército de Tartán con diez unidades lo secundó para sacar pasaje rumbo a Italia 90. Y, Francia, la histórica, la candidata, la que necesitaba con urgencia un psicólogo, volvió a perder su cita. Terceros en la zona, eliminados, el dolor caló hondo en un seleccionado que tardó en reinventarse e incluso también fue castigado en las eliminatorias rumbo a Estados Unidos 1994.

Acerca de Marcelo Patroncini 17826 Articles
Nació en agosto de 1982. Leonino y soñador. Desde chico jugaba a ser periodista con la máquina de escribir que había en su casa. Amante del fútbol, la gastronomía y los viajes. En 2005 fundó Vermouth Deportivo junto a Fran Alí.
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