La presencia de Carlos Saúl Ménem en la derrota de Argentina ante Camerún por el inicio del Mundial de Italia 1990 fue un hecho que provocó una cierta polémica en el debut absoluto del equipo de Carlos Bilardo en el Giuseppe Meazza de Milán. El debut de la Albiceleste reforzó la «fama de mufa» del Presidente de la Nación durante esa Copa del Mundo, que coincidió con otras desgracias dentro del Gobierno y el mundo futbolístico.
Ese 8 de junio de 1990 sería, nada más ni nada menos, que la última vez que un mandatario argentino pisara un estadio mundialista para ver a la Selección Albiceleste hasta el día de la fecha. Fueron noventa minutos que sorprendieron al mundo por el batacazo del conjunto africano que venció al último campeón del mundo por 1 a 0.
De punta en blanco, con sus patillas «al viento», su traje gris y una corbata morada. Ubicado en la platea del estadio de la ciudad de Milán junto a sus pares y dirigentes. Ni él se imaginaba el final de la historia de ese día ni tampoco que algunos «cabuleros» le iban a atribuir la caída, tan solo por su presencia en la cancha.
Mauricio Macri estuvo cerca de romper con esta racha casi de tres décadas en Rusia 2018 pero la desesperante situación económica del país le hizo cambiar de opinión y suspendió el viaje al continente europeo.
Se cumplen 30 años del debut argentino en el Mundial de Italia 1990 y de la última presencia presidencial en un estadio de una Copa del Mundo.