Lo insólito ocurrió en la Primera B Metropolitana: Talleres y San Miguel jugaban la primera final de ida de la categoría por un ascenso al Nacional y, en el entretiempo, los cancheros de Remedios de Escalada regaron el césped del área del Trueno Verde para embarrar la cancha.
Los allegados y los jugadores de San Miguel se dieron en cuenta y explotaron contra el árbitro ante las imágenes del riego constante al área defendida por Joaquín Pucheta, que quedó totalmente empapada.
«Hay que estar a la altura», pidió Coleoni, el técnico del equipo de los Polvorines que reprobó el acto en Escalada. El juez principal no podía hacer nada ante este hecho antideportivo y el juego debió jugarse de esa manera.
La primera final quedó en cero y dejó este detalle insólito de embarrar el campo del rival en el entretiempo. Cosas del ascenso.