El reglamento al pie de la letra. En la noche de Oslo era España quien abría la cuenta con un tanto de Álvaro Morata que tuvo todo tipo de condimentos. Noruega se lamentaba también por la acción desafortunada pero el VAR le dio una mano para anular el tanto de la visita.
Iban 20 minutos del primer tiempo cuando Daniel Carvajal pinchó un pelotazo fantástico al corazón del área grande en búsqueda de Ansu Fati. La redonda nunca le llegó al ex Barcelona ya que Stefan Strandberg se interpuso, le cambió la trayectoria, pero descolocó a su arquero que quedaba a mitad de camino.
Mientras el guardameta de Noruega quedaba abrazado a su rival viendo como el esférico marchaba directo al fondo de la red y se convertía en un gol en contra, apareció Álvaro Morata para empujar al fondo de la cueva, anotarse un festejo más con España y, de paso, asegurarse que la redonda besara las cuerdas.
Lo cierto es que Tobias Stieler, el árbitro alemán de la contienda, consideró que el despeje de Strandberg correspondía a una jugada anterior por lo cual si no la empujaba el delantero de la Furia valía el gol en contra pero, al tocarla, estaba en posición fuera de juego.