¡Insólita diferencia salarial! Una mascota de la NBA gana el triple que la jugadora mejor pagada de la WNBA

Si ya parecía una barbaridad la diferencia de sueldos entre el básquet masculino y femenino en Estados Unidos, el dato que reveló la agencia de comunicación llamada Goals Sports volvió a dejar en evidencia la polémica por la brecha salarial entre hombres y mujeres: una mascota de la NBA gana el triple que la jugadora mejor pagada de la WNBA.

La mascota en cuestión es “Rocky the Mountain Lion”, de los Denver Nuggets. Cobra 625 mil dólares por año, una suma de dinero que lo convierte en el disfraz más valioso de la liga. En cambio, el convenio de la WNBA prevé sueldos máximos de 228.094 dólares, casi un tercio de lo que embolsa Rocky por animar al público desde las gradas del Ball Arena, anteriormente conocido como Pepsi Center.

Mientas que en la liga femenina, solo tres mujeres llegan al tope establecido, siendo Diana Taurasi -con tres títulos de la WNBA, dos MVP en Finales y cinco medallas de oro olímpicas- la mejor paga con un sueldo anual de 228 mil dólares en la franquicia de Phoenix Mercury. Las otras dos son Breanna Stewart y Jewell Loyd, ambas de Seattle Storm, con dos anillos y dos MVP de las Finales para la primera.

Ese no fue el único dato inquietante: el dinero que gana el personaje de los Nuggets es seis veces más el salario promedio de una jugadora de la WNBA. “Puedo aprender a ser una mascota”, bromeó Angel McCoughtry, jugadora de Minnesota Lynx que supo ser cinco veces All-Star de la WNBA, oro olímpico y máxima anotadora de la liga en las temporadas 2012 y 2013.

Incluso los salarios de las basquetbolistas, quedan también bajo la sombra de otra mascota de la NBA, “Harry the Hawk”. El animador de los Atlanta Hawks gana 600 mil dólares al año, mientras que Benny, el toro de los Chicago Bulls, le sigue con 400 mil dólares anuales de acuerdo a un informe revelado por Sport Business Journal.

La brecha salarial entre las mascotas y las atletas de élite te dice todo lo que necesitás saber sobre cómo la industria del deporte valora a las mujeres”, escribió en sus redes sociales Caroline Fitzgerald, la activista que destapó esta nueva desigualdad en el mundo del básquet estadounidense.