Inglaterra jugó un partido especial ante Uruguay y los fanáticos de Argentina se sumaron ante la rivalidad que existe entre ingleses y sudamericanos. Los hinchas silbaron el himno inglés y los jugadores respondieron gritándoles los goles a los espectadores.
El himno británico sonó en los parlantes del estadio Único Diego Armando Maradona y los silbidos se encendieron en todo el escenario. Está claro que no hubo respeto por la canción patria de Inglaterra por parte de uruguayos ni argentinos, hasta el punto que se unieron para cantar el típico cántico: «El que no salta es un inglés».
A los futbolistas europeos les quedó atragantado la falta de respeto al himno y el primer gol de Bashir Humpheys fue una explosión de la mayoría de los protagonistas ingleses contra la gente gritando el gol con todas sus fuerzas frente a las gradas.
El segundo tanto del conjunto vestido de blanco en los pies de Alfie Devine tuvo una reacción similar pero desde el otro lado de las tribunas con un grito desaforado hacia el público mostrando su enojo por los silbidos. Los hinchas rioplatenses respondían con el mismo cántico como una devolución de provocaciones.
Lo peor sucedió con el agónico gol de Darlo Gyabi en tiempo adicionado. Todos los suplentes y los titulares se acercaron a una de las plateas para gritar el tercero y señalarse el escudo de manera desafiante. Volaron algunas botellas que no generaron ningún disturbio que lamentar.
Fue un partido aparte para Inglaterra que recibió silbidos al himno y causó una revolución interna en los futbolistas británicos.