Los Tres Leones cantaron victoria en la noche británica tras derrotar por 2 a 1 a los Diablos Rojos en el mítico estadio de Wembley. Dos penales en el primer tiempo daban paridad en el marcador hasta que, una fatídica acción para los de Roberto Martínez, le terminó costando el partido a un
rival que no perdía desde noviembre de 2018.
Fue un encuentro muy parejo en las afueras de Londres y, tal vez, un resultado no del todo justo para Bélgica que dominaba en la complementaria hasta que tuvo que ir a buscarla al fondo de su cueva. Inglaterra, con orden y sin todas las figuras como titulares, volvió a celebrar tras el 0 a 0 ante Dinamarca para mirar a todos desde lo más alto en el grupo A2 de la UEFA Nations League.
Fueron los vestidos de colorado quienes se pusieron en ventaja apenas pasado el cuarto de hora inicial. Romelu Lukaku, a pura velocidad, le ganaba la marca a Eric Dier que no tuvo más remedio que derribarlo dentro del área grande. El delantero del Inter se hizo cargo de la pena máxima y batió la resistencia de un Jordan Pickford que, más tarde, sería una muralla para que su rival no pudiese volver a vulnerarlo.
Por la misma vía, Inglaterra llegó al empate en Wembley. Un inexplicable agarrón de Thomas Meunier sobre Jordan Henderson en un córner le dio pie al alemán, Tobias Stieler, a sancionar un penal favorable para los de Gareth Southgate. Marcus Rashford, tal como ya lo había hecho Raheem Sterling ante Islandia, fue el encargado de patear desde los once metros y no tuvo piedad ante Simon Mignolet para clavar el 1 a 1.
El encuentro era entretenido y, los de Martínez, con una mejor imagen en la etapa inicial y un buen manejo de pelota en el arranque de la complementaria, parecía estar mejor parado que Los Tres Leones. No obstante, con el correr del segundo período, el dueño de casa apostó a ganador y empezó a ser más punzante. Consiguió protagonismo, llevó lentamente contra las cuerdas a su oponente, y a los 19 minutos marcó el tanto de la victoria gracias a un derechazo de Mason Mount que se desvió en la pierna de Toby Alderweireld. La redonda cobró un efecto venenoso, levantó vuelo, y sorprendiendo a todos se colgó del ángulo superior izquierdo de Mignolet para estampar cifras definitivas.
En un partido clave para ver quien quedaba con el liderazgo del grupo, Inglaterra supo hacerse fuerte en su casa y batió por 2 a 1 a un Bélgica desacostumbrado a irse con las manos vacías de un estadio. De esta manera, la visita, no sólo perdió la cima sino que también entregó un invicto de trece partidos que incluían doce victorias y un sólo empate.