GODOY CRUZ: NO HAY NADA MEJOR QUE CASA

Por: Diego Astorga

Fotografía: Gentileza Juan Ignacio Blanco – @juaniblanco87

Fue un regreso que no fue soñado así tal cual pero en medio de la pandemia que transitamos fue una caricia al alma para los tombinos. La vuelta al Gambarte se veía tan lejana para todos que vivir esta realidad reconforta para un club que viene golpeado por los resultados futbolísticos y por el suicidio del Morro García, su última figura.

Y en ésta fue un trabajo mancomunado entre dirigencia e hinchas al encontrarse con la imposibilidad de utilizar el Malvinas Argentinas por las mejoras que necesita para llegar en la próxima Copa América.

Desde el club aceleraron los arreglos que propuso la AFA para que se pueda llevar a cabo ahí y los simpatizantes se pusieron el traje de pintores para dejar reluciente la Bodega. El hecho que no esté permitido el ingreso de público posibilitó que llegaran con los trabajos y mientras sea local el Tomba, el Gambarte será su lugar para recibir a sus rivales. Algunos hinchas se acercaron y dieron su aliento a pocos metros para darle su apoyo al equipo.

En esta ocasión se extendieron las medidas del campo de juego, se cambiaron las luces y los bancos de suplentes y se acondicionaron los vestuarios, entre otras cosas, para cumplir con los requisitos que marca el reglamento.

La postergación del encuentro contra Arsenal por un infortunio en el vuelo del equipo del Viaducto puso en duda si el sábado sería el gran día. La ansiedad y la necesidad de regresar a casa se impuso por sobre postergarlo y el encuentro se trasladó al otro día a la mañana. El resultado fue anecdótico y permitió que varias generaciones de tombinos vieran por primera vez jugar al club de sus amores en su propia cancha en un partido de Primera división que no lo hacía desde el Nacional del 74. Pasaron casi 16 años para recordar ese último partido oficial 0-0 en la Bodega en un partido por la B Nacional.

¡Un regreso tombino al Gambarte para no irse nunca más!