DIEZ AÑOS SIN NÉSTOR ADRIÁN DE VICENTE

Foto: Clarín

Por: Marcelo Patroncini

Era un domingo de sol que se nubló por completo a pesar que el febo jamás se ocultó. Hace exactamente una década, aquél 20 de marzo de 2011, los hinchas de Racing, su querida Academia, peregrinaban rumbo al Cilindro para ver a su equipo ante Estudiantes de La Plata. Hasta que de repente la fiesta se tornó en desazón. De boca en boca llegaba la noticia: «murió De Vicente».

Surgido en River, Néstor Adrián fue el hijo de Néstor Antonio quien ya conocía la gloria con la entidad de Avellaneda. De padre a hijo, la herencia por el fútbol y el amor por la pelota, permitió que el blondo mediocampista pudiese hacer también su carrera en la elite del fútbol argentino hasta brillar por varios años en Suiza.

El «Tano», post River, dejó una huella inolvidable en Platense. Sus formidables años en el Calamar le valieron un lugar en el Grasshopers, su majestuosa experiencia europea, donde obtuvo cuatro títulos con el elenco Saltamontes de Zúrich. Y luego, sí, tuvo la oportunidad en el club de sus amores.

Un gol en un clásico ante Independiente y un esfuerzo supremo en cada encuentro, hicieron de Néstor Adrián De Vicente una pieza importante y muy querida para los fanáticos de la Academia que, justamente, en la década del noventa, no pasaba sus mejores épocas a pesar de obtener algunos buenos resultados.

Aquél domingo 20 de marzo de 2011 nadie quería reconocer lo que tristemente sucedió. Un accidente automovilístico había terminado con la vida del ex mediocampista. Pero los grandes jugadores quedan siempre en la memoria colectiva. Y hoy, a una década de aquella tarde para el olvido, estas líneas lo recordarán siempre. ¡Hasta siempre, «Tano»!