BUENOS AIRES 1951, CUNA DE LOS JUEGOS PANAMERICANOS

Por: Javier Dispaldro

Tras la celebración de los Juegos Deportivos Centroamericanos en México DF en 1926, se empezó a considerar la idea de organizar un acontecimiento similar con carácter continental. En los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1932 se avanzó luego de una fraternal reunión informal entre las delegaciones de los países del continente, pero fue en Berlín 1936 que empezó a tomar forma y entre las naciones americanas acordaron la celebración de los Juegos Deportivos Panamericanos

Con motivo de la Feria de Exposiciones en Dallas de 1937, Estados Unidos convocó a una competencia continental de atletismo y fútbol a la cual acudieron representantes de diez países. El certamen que se llevó a cabo durante cuatro jornadas generó un gran fervor y entusiasmo y en el transcurso del mismo se determinó que en 1940 se realizaría en Buenos Aires el Primer Congreso Deportivo Panamericano del cual surgió el Comité Deportivo Panamericano y se definió que la capital de la República Argentina sería sede los primeros Juegos Panamericanos en 1942 y luego se realizarían cada cuatro años.

El mundo se encontraba sumido en la infame Segunda Guerra Mundial para la fecha establecida, situación que postergó la concreción de la cita ecuménica. Finalizado el conflicto bélico, y luego de la realización de los Juegos Olímpicos en Londres en 1948, se retomó el tema y se dispuso que, manteniendo como sede a la Ciudad de Buenos Aires, en 1951 se llevarían adelante los Juegos Panamericanos. Adicionalmente, se determinó que, desde entonces, este suceso se llevaría a cabo en los años previos a la cita olímpica.

La ceremonia de apertura, presidida por el entonces presidente Juan Domingo Perón y su esposa Eva Duarte, se realizó en el recientemente inaugurado estadio de Racing Club de Avellaneda el domingo 25 de febrero de 1951 a las 20 horas, y aunque recién el martes siguiente comenzaron a disputarse las jornadas deportivas, la primera página de los Juegos Panamericanos comenzó a escribirse oficialmente con el atleta heleno Arístides Roubanis encendiendo el primer pebetero panamericano y el maratonista Delfo Cabrera, campeón olímpico en Londres’48, como abanderado de la delegación albiceleste junto a la de los otros 20 países del continente.

Del propio seno de la fuente inmortal que iluminó las mayores justas de la Grecia milenaria fue extraído el fuego con el cual se encendió la antorcha, su incandescente luz fue traída hacia Sudamérica desde la cúspide misma de la colina de la Acrópolis y bajo el símbolo tradicional e imperecedero de la llama sagrada se desarrollaron los primeros Juegos Panamericanos. En el cierre, por primera vez se lanzaron fuegos artificiales para finalizar una ceremonia inaugural, algo que luego pasaría a convertirse en un símbolo de este tipo de eventos, incluso llevado a otros ámbitos que exceden lo deportivo.

En la competencia, Argentina hizo valer su condición de anfitrión dominando en el medallero al conquistar 68 preseas doradas y 154 en total, aventajando en ambos rubros a Estados Unidos, además de ser también la delegación con más medallas plateadas y de bronce, algo que nunca volvió a ocurrir, tan solo Cuba en La Habana 1991, consiguió más primeros puestos que los norteamericanos, pero estos han sido los ganadores en el resto de las ediciones disputadas hasta el momento.

Argentina sacó rédito de su localía dominando en varias disciplinas. En un estadio Luna Park abarrotado en cada velada, los pugilistas criollos se adjudicaron las ocho categorías de boxeo, Alberto Berenghi se coronó en peso mosca, Ricardo González en peso gallo, Francisco Núñez en pluma, Oscar Gallardo en liviano, Oscar Pita en medio mediano, Ubaldo Pereyra en mediano, Reinaldo Ansaloni en semipesado y Jorge Vertone fue el campeón de los pesados. 

En atletismo, Ricardo Bralo se impuso en los 10.000 metros, Sixto Ibáñez ganó los 50 kms de marcha atlética y Delfo Cabrera, ante un Estadio Monumental colmado, revalidó el título olímpico seguido por Reinaldo Gorno, quien un año más tarde escoltaría al mítico Emil Zatopek en Helsinki’52. La alemana nacionalizada argentina Ingeborg Mello de Preiss ganó el oro en lanzamiento de disco y lanzamiento de bala, en tanto, Ricardo Heber en lanzamiento de jabalina y Emilio Ortiz en lanzamiento de martillo se subieron también al escalón más alto del podio.

La natación fue el deporte en el cual Estados Unidos sumó mayor cantidad de medallas, aunque también se destacaron nadadores argentinos como Ana María Schultz quedándose con los 200 y 400 libres además de dos plateadas en postas y un de bronce en 100 libres, en tanto, Héctor Domínguez Nimo y Dorotea Turnbukk fueron primeros en los 200 metros estilo pecho.

El ciclismo aportó 6 triunfos argentinos, el sanjuanino Antonio Giménez ganó en velocidad, Jorge Valitjama si impuso en persecución individual, Clodomiro Cantoni en el kilómetro lanzado, Oscar Muleiro en ruta, Oscar Giacche en los 30 kms. mientras que el equipo albiceleste triunfó en persecución por equipo.

Sin la presencia de Brasil y Uruguay, Argentina ganó con comodidad sus duelos ante Costa Rica (7-1), Venezuela (5-0), Paraguay (2-0) y Chile (4-1) para adjudicarse el torneo de fútbol de forma invicta en el Cilindro de Avellaneda. También los anfitriones se quedaron con el oro panamericano en deportes colectivos como el polo y el waterpolo evidenciando en cada presentación una superioridad abrumadora sobre sus rivales.

Cuatro títulos ratificaron las bondades del tenis criollo, el equipo compuesto por Enrique Morea, Alejo Russell, Mary Weiss y Felisa Piédrola de Zappa, ganando ambos en las pruebas de singles y dobles, resignando solo el oro en el dobles mixto al caer ante la pareja mexicana en la final.

En yachting, los argentinos ganaron la clase Snipe tras siete regatas disputadas frente a las costas de San Isidro mientras que Brasil se llevó el oro en Star que tuvo lugar en la entrada de Dársena Norte en Puerto Madero. Siguiendo en el agua, en la pista de Tigre, Argentina arrasó en la competencia de remo, ganando la presea dorada en los siete tipos de embarcaciones.

La vendimia de medallas también se vio reflejada en la gimnasia, esgrima, lucha, levantamiento de pesas y tiro, disciplina en la cual el tirador Pablo Cagnasso sumó otros cinco galardones dorados para la delegación nacional. Estados unidos se tomó revancha de la final pérdida en el Mundial disputado en nuestro país en 1950, Cuba se impuso en el béisbol, mientras que deportes como el vóley y hockey sobre césped no estuvieron incluido en esos primeros Juegos Panamericanos.

En el estadio de River Plate, escenario sobre el cual, durante los once días anteriores, atletas de todo el continente habían escrito algunas de las páginas más sublimes de la historia del deporte americano, se realizó la ceremonia de clausura con una multitud en las gradas. Desde Buenos Aires 1951, los juegos Panamericanos se celebraron ininterrumpidamente cada cuatrienio siendo los siguientes en México DF en 1955, ciudad que junto a Winnipeg tienen el privilegio de haber cobijado a la máxima cita deportiva continental en dos oportunidades.