GÜEMES (SANTIAGO DEL ESTERO) 1 (4) – VILLA MITRE (BAHÍA BLANCA) 1 (2): CRÓNICA DE UN ASCENSO ANUNCIADO

Por: Javier Dispaldro

Güemes de Santiago del Estero se consagró campeón del Torneo Federal A al imponerse 4-2 en la definición por penales ante Villa Mitre de Bahía Blanca y consiguió el ascenso a la Primera Nacional. El encuentro había finalizado 1 a 1 en el tiempo reglamentario donde David Romero abrió el marcador para el Gaucho, en tanto el Villero lo empató en la agonía a través de Nicolás Ihitz.

Luego de quedarse con el primer puesto en sus respectivas Zonas, Villa Mitre y Güemes se adjudicaron el derecho a protagonizar la final del Torneo Federal A, disputando el título y el preciado ascenso a la segunda categoría del futbol argentino. Durante el transcurso del certamen las polémicas han sido moneda corriente y la definición, con algunos fallos arbitrales que desvirtuaron el juego desde el amanecer del encuentro, lamentablemente no ha sido la excepción.

El trámite era equilibrado en el juego, aunque los bahienses se mostraban más punzante en los metros finales del campo y tuvo la primera aproximación en la derecha de Maximiliano Tunessi tras la asistencia de Gabriel Jara pero llegó con lo justo Gabriel Fernández para trabarle el remate y enviar a pelota por línea de fondo.

Una de las grandes controversias de la tarde en Alta Córdoba llegó apenas pasado los diez minutos de juego: de un tiro de esquina para Güemes, el tricolor salió de contraataque y desde el círculo central Alfredo Ramírez habilitó magistralmente a Gabriel Jara que, cuando encaraba mano a mano a Juan Mendonca, fue tomado de la camiseta por Jonatan Lastra afuera del área pero lo mantuvo sujetado hasta que el delantero ingresó en ella y cayó sin poder definir. El colegiado Lucas Novelli interpretó que la infracción fue afuera y sancionó tiro libre, aunque al tratarse de una situación manifiesta de gol, le mostró la cartulina roja al volante azulgrana.

Los dirigidos por Pablo Martel se rearmaron con dos líneas de cuatro bien definidas para contrarrestar las intenciones de su rival que se adelantó en el terreno y

comenzó a tomar las riendas del juego. Sin embargo, cuando promediaba el período, Héctor González jugó la pelota con su arquero, David Romero fue a presionar y luego cayó y, por recomendación del juez de línea en otra decisión muy cuestionable, el referí le expulso al defensor bahiense tras mostrarle por segunda vez la tarjeta amarilla dejando a ambos equipos nivelados en cantidad de jugadores.

A partir de las sanciones, se abrieron más espacios en el medio campo pero, a pesar del nerviosismo y la bronca expresada por los hombres dirigidos por Carlos Mungo, con Alfredo Ramírez manejando los hilos, siguió siendo más peligroso que su rival, volvió a lucirse Juan Mendonca despejando por encima del travesaño un disparo de Leonel Torres.

En el complemento se acomodó mejor el equipo santiagueño, equilibró las acciones dentro de un desarrollo muy friccionado, cortado continuamente por infracciones y con escasas oportunidades de peligro frente a los arcos. No obstante, Nicolás Juárez pescó un bola en tres cuartos de cancha, descargó hacia David Romero que, luego de sacarse un adversario de encima, prolongó nuevamente con su compañero por la derecha y, filtrándose entre los centrales, volvió a recibir por el medio del área para definir de primera ante la estéril estirada de Facundo Tavoliere y poner el 1 a 0 para los Gauchos.

Con la obligación de conseguir el empate, con mucho énfasis aunque pocas ideas, Villa Mitre se volcó completamente al ataque y llenó de centros el área de Juan Mendonca. Esa vocación por buscar desesperadamente la igualdad hizo que se desprotegiera atrás y, de contragolpe, Güemes dispuso de ocasiones para aumentar la ventaja, pero el número uno del Tricolor mantuvo viva la esperanza sacando un par de pelotas claves, especialmente un tiro del goleador Azulgrana que desvió volando sobre su poste izquierdo.

Se jugaba tiempo adicionado al reglamentario. El dramatismo era infernal. De un lado, los segundos volaban. Del otro, la sensación era que aún faltaba una eternidad. Dentro de ese desasosiego en el que transcurrían los últimos compases futbolísticos de la tarde, llegó un tiro de esquina desde la punta izquierda para los de Bahía Blanca: el portero santiagueño sacaría sobre la línea el cabezazo de Carlos Herrera, luego llegaría Leonel Torres con un disparo que pegaría en el palo y en la tercera chance, Nicolás Ihitz, tirándose en palomita, sellaría el empate que le ponía puntos suspensivos a la definición y forzaba los penales.

En la tómbola de los penales comenzó ejecutando Villa Mitre. Ambos estaban con efectividad total hasta que Carlos Herrera, tercer pateador del Villero elevó su remate por encima del horizontal. Entonces, David Romero, asegurándola fuerte con el vertical izquierdo de Facundo Tavoliere le dio la primera ventaja de la tanda al Azulgrana.

Luego llegó el turno de Juan Mendonca atajándole el disparo a Maximiliano López para dejar a su equipo en el umbral del ascenso. La tensión era extrema, solo doce pasos separaban a Güemes de la Primera Nacional. Tan efímero como inmortal ese espacio de tiempo entre el impacto de Francisco De Souza y la pelota traspasando la línea de meta seguida de esa carrera alocada del brasilero que en apenas un instante le dio a Los Gauchos la mayor gloria deportiva de su historia.