CLAYPOLE: «ES UNA ESTRELLA DORADA QUE NO SE VA A BORRAR NUNCA»

Por: Marcelo Patroncini

Merecía el ascenso. No sólo él sino todo el Tambero por la manera de jugar al fútbol que marcó tendencia en la categoría. Lucas Carballo recaló en la entidad del sur del Gran Buenos Aires y, con una pizca de sacrificio y mucho talento, logró meterse en el corazón de la gente. Y el «Toti» no sólo respondió con goles sino también con entrega, como el día de la final ante Liniers. Vermouth Deportivo habló con el delantero tras la consagración, el título y la vuelta olímpica de Claypole.

Vermouth Deportivo: Llegaste en 2020, Claypole hasta la cuarentena venía jugando de maravilla, ¿cuánto tuvieron que esperar para que los resultados dieran los frutos de este ascenso?
Lucas Carballo: Sí, llegué en 2020, fue un comienzo duro, atravesé una lesión. Pero me pude recuperar, pude jugar, hacer goles, y alcanzar un nivel bastante alto. Todo esto se hizo desear pero siempre tuvimos en claro que íbamos a jugar esa final y que la íbamos a ganar. Es todo a base de sacrificio, constancia, entrenar día a día por zoom. Hasta los sábados también entrenábamos, pero siempre con los objetivos claros individual y grupalmente, quería quedar en la historia del club.
VD: Rápido, molesto, intrépido, sin dudas fuiste una de las figuras de la final y del ascenso del Tambero. ¿Qué balance hacés tras conseguir el objetivo?
LC: El balance que puedo hacer es muy bueno. Termino gracias a Dios con un muy buen nivel, siempre agradecido al cuerpo técnico por la confianza que me dio porque siempre creyó en mí. Estoy muy feliz de haber logrado lo que logramos, campeones invicto, conseguimos el ascenso. Hace 23 años que Claypole no salía campeón y el balance que puedo hacer es muy bueno. Los objetivos que nos propusimos desde que llegué a Claypole, los logramos todos. Clasificamos a la Copa, jugar la final, ganarla, y lograr el tan ansiado ascenso.
VD: Varios años jugando en Deportivo Paraguayo hacían que te sientas local en la final a pesar de ser visitante. ¿Te sentiste un poco en casa? ¿Qué significó dar la vuelta olímpica ahí?
LC: Sí, es una cancha que la conocía bastante bien. Significó un montón. Ya dar la vuelta olímpica, significa muchísimo. Salir campeón es llegar a lo más alto, es quedar en la historia de un club, es una estrella dorada que no se va a borrar nunca. Estoy muy feliz, logré esto en un muy buen nivel mío, y solamente un poco enojado porque no pude hacer el gol pero pude darle mucho al equipo. Pude darle mucho al equipo y todo lo que tuve a mi alcance, siempre lo hice.
VD: Post cuartena fue un Claypole firme, que supo batallar partidos que parecían perdidos, ¿cuáles fueron las virtudes de este equipo para conseguir el ascenso?
LC: Siempre teníamos bien en claro lo que queríamos lograr. El cuerpo técnico tenía una idea muy clara, era jugar, atacar, pero siempre estando con la cabeza tranquila. Siempre tuvimos en claro que íbamos a lograr lo que logramos, estábamos decididos, estaba en la cabeza de cada uno lo que tenía que hacer cada uno, ya lo sabíamos. Sólo había que demostrarlo, y lo demostramos.
VD: El tiro de Daivez en el travesaño parecía agotar las esperanzas… ¿creían que iban a tener una más? ¿qué se te pasó por la cabeza cuando sancionaron el penal?
LC: Cuando pega en el travesaño fue terrible. Creo que fuimos bastante superiores y, de tanto que buscamos, nosotros sabíamos que esa final la íbamos a ganar así que estaba bastante tranquilo.
VD: «Toti», lograste un ascenso y entraste en la historia grande de la categoría y del Tambero. ¿Imaginabas esto durante toda tu carrera?
LC: Es el sueño de cada jugador lograr cosas importantes y dejar un legado en cada club al que va. Yo estoy muy feliz, sabía que iba a hacer historia en el Club Claypole. Tengo que agradecer a Dios, toda la gloria es para Dios. Él me puso en este lugar, y estoy muy feliz de poder sumarle una estrella al Club Claypole. Salir campeón después de 23 años, invicto, y terminar jugando en un muy buen nivel, me hace sacar un balance buenísimo, y estoy muy feliz.