LINIERS 0 – CLAYPOLE 1: ESOS «DÍAZ» «TAMBO»NITOS

Por: Marcelo Patroncini

Histórico, épico, maravilloso. El Tambero se plantó lejos de casa, con desventaja deportiva, y le jugó una final maravillosa a la Topadora para consagrarse campeón de la temporada 2019/20/21 de la Primera D. Los dirigidos por Roque Drago derrotaron por 1 a 0 al elenco de Damián Troncoso que quedó, a segundos nomás, de dar la vuelta olímpica en su domicilio.

Claypole fue el merecido triunfador de la copa en General Villegas. Si bien Liniers también mostró sus armas, el elenco del sur del Gran Buenos Aires asumió el compromiso de ir a buscar el resultado desde el silbatazo inicial de Felipe Viola. Y el premio llegó porque no bajó los brazos y hasta cuando el travesaño le había negado lo que podía ser su último intento para festejar.

A pesar de la lluvia durante el entretiempo, volvió a salir el sol para el Tambero, algo que no sucedía desde 1998 cuando jugó por última vez en la Primera C. Este regreso fue producto de un gran armado dirigencial, de una idea de juego, del sacrificio de Drago y sus dirigidos que siempre fueron al frente, revirtieron resultados, mostraron unidad y amor por la camiseta sin distinguir de canchas y de categorías.

En el arranque, Ignacio Díaz Peyrous fue más rápido de reflejos que Lucas Carballo, una de las figuras de la tarde, y se quedó con un mano a mano en una pelota filtrada. El delantero visitante lograba asociarse a la perfección con Juan Cruz Iglesias que, luego, no llegó a soplar una oportunidad inmejorable en la puerta del área chica. Frente al asedio, el dueño de casa respondió con un disparo de Ignacio Sallaberry que se fue raspando el caño izquierdo de Thaiel Alegre.

Cuando la final se emparejó en acciones, Díaz Peyrous brilló tapándole un cara a cara a Carballo. En la jugada siguiente, Lucas Scire apareció por detrás de todos y sacudió la cara externa de la red del arco que hasta ese entonces defendía el uno de Claypole. Y, en ese momento de dudas del rival, Liniers parecía demostrarle a todos tener controlado el encuentro decisivo.

En la complementaria, el Tambero insinuó en el arranque. Leonel Landaburu mandó un centro que se cerraba y terminó obligando a Díaz Peyrous a manotear el esférico al tiro de esquina. Un rato más tarde, el ex guardameta de Muñíz y Puerto Nuevo, se quedó con un mano a mano frente al ingresado Gastón Cueto. Y, entre los cambios, las lesiones, el cambio de arquero en el equipo de Drago por lesión de Alegre, la contienda cayó en un pozo.

El dueño de casa acertaba con el ingreso de Pedro Muné que generaba alguna que otra jaqueca a la defensa rival. El 0 a 0 no se movía y los de Troncoso contaban con el reloj a su favor. Sin embargo, cuando Viola adicionó seis minutos, los del sur del Gran Buenos Aires apretaron el acelerador. Era a todo o nada. Alejo Daivez reventó el travesaño con un tiro desde afuera en lo que podía ser la última esperanza del Tambo. Pero aún había una más, a los 49, cuando Agustín Campana cayó dentro del rectángulo mayor y el árbitro dio penal. Emanuel Alejandro Díaz, con toda la presión del universo se encargó de ejecutarlo con firmeza y desató la locura.

Liniers, en los segundos finales, dejó escapar el objetivo y todo lo que había conseguido obteniendo aquél Apertura 2019. Claypole ganó 1 a 0, en una final apasionante, y después de casi un cuarto de siglo regresará a la Primera C. Sin lugar a dudas, el Tambero está viviendo estos «Díaz» «tambo»nitos al sentirse campeón nuevamente.