INDEPENDIENTE 3- ARSENAL 4: «LUNA» DE AVELLANEDA

Gentileza: Twitter Arsenal de Sarandí.

Por: Martin Mouro

¡Partidazo en Avellaneda!. Por la cuarta fecha de la fase campeonato, un eliminado Arsenal visitaba a un Independiente que se topaba casi de casualidad con la última oportunidad de cerrar el semestre con una sonrisa. Si el «Rojo» ganaba, seguía con chances matemáticas de alcanzar una final. El Libertadores de América fue testigo de siete goles y pura emoción en una tarde-noche que tuvo como uno de sus principales protagonistas a Néstor Pitana, cuyos fallos arbitrales fueron determinantes para el desarrollo final del marcador.

La primer etapa comenzó a ilustrar lo que sería el trámite de juego a lo largo de toda la jornada. El equipo de Pusineri intentaba imponer las condiciones dentro del verde césped, pero se encontraba constantemente ante un «Viaducto» que en cada contraataque lo encontraba mal parado defensivamente. Casi de manera instantánea, llegó la primer emoción del partido: centro cruzado al corazón del área, mal control de Alexander Barboza, y definición certera de Lucas Albertengo: la ley del ex se hacía presente a los 15 minutos del pitazo inicial.

El «Rojo» no se quedó y fue a buscar el empate con furia. Las llegadas al arco de Alejandro Rivero eran aisladas y no parecían generar problemas a los dirigidos por el «Huevo» Rondina. Pero a los 33, llegó un chutazo de larga distancia del «Perro» Lucas Romero. Palo y adentro. ¡Golazo!, de uno de los jugadores más destacados del equipo local a lo largo de todo el cotejo: no sólo fue incisivo en el ataque a través de una conducción precisa, sino que también desplegó su juego a pura garra y quite.

El complemento fue una explosión de sensaciones. Primero golpeó el «Arse»: pelotazo cruzado (uno de los tantos) para que Jonathan Candia ponga arriba en el marcador al elenco visitante a los 59 minutos. Ocho más tarde, Jonathan Menéndez, el «Rayo», sacó un bombazo desde afuera del área y colocaba el empate clavando el esférico en el ángulo. La tarde noche comenzaba a gozar de cierto picante.

Rápidamente llegó la jugada más polémica del encuentro. Penalazo a Alan Velasco (que con sus 18 años fue el mejor de Independiente en todos los sentidos) por parte de Fabio Pereyra no cobrado por Néstor Pitana (que había obviado una mano dentro del área en el primer tiempo, sin otorgar penal para el local). Mientas gran parte de los vestidos de rojo protestaban el fallo arbitral, los visitantes aprovecharon y desataron una contra letal, que acabaría en gol de Ramiro Luna a los 73 minutos. Y esto no sería todo: Alan Franco era expulsado por insultar al árbitro minutos más tarde. Independiente estaba rojo de bronca.

A los 83, asistencia brillante de Lucas Romero, excelso control de la «Joya» Velasco, y gol del pibe, que definió de caño por debajo del inexperimentado portero del «Arse». Para añadirle un poco de condimento al partido, Jonathan Candia también era expulsado, un minuto después del gol. Faltaban menos de 10 minutos y el tanteador se vislumbraba pardo, con un 3-3 que daba la sensación que iba a convertirse en un triunfo rotundo de alguno de los dos elencos.

Luego de múltiples chances claras de gol malogradas por Silvio Romero y un errático Nicolás Messiniti, todo estaba dicho para que los de Rondina den el zarpazo final. ¿El encargado de estampar el 3-4?, Ramiro Luna (ex Alem y Midland). El joven de 25 años (que había errado un mano a mano increíble) completó su primer doblete con la casaca de Arsenal y le dio una alegría inconmensurable a todo el banco de suplentes, que saltó al campo de juego descontroladamente. La victoria fue para los visitantes, que justamente se quedaron con tres puntos que valieron más simbólicamente que en lo que respecta a la lucha por escalar en la tabla.