RACING: A 19 AÑOS DEL HISTÓRICO «PASO A PASO»

Foto: Diario La Nación

Por: Marcelo Patroncini

Fin del letargo. Habían pasado 35 años sin vueltas olímpicas en el ámbito nacional y, la Academia, acababa con semejante agonía en un diciembre de 2001 completamente convulsionado a nivel país. Cinco presidentes, caos en las calles, corralito financiero, y demás obstáculos poco le importaron a miles de fieles que, a pesar del año, gozaban del título más maravilloso obtenido en el nuevo milenio.

La comparaciones son odiosas, pero Racing vivió en aquél «Paso a Paso» de Reinaldo Merlo algo especial, completamente distinto a lo que pudo presenciarse con Diego Cocca en 2014 o junto a Eduardo Coudet en 2019. Lo obtenido aquél 27 de diciembre, con «Mostaza» en el banco, fue el condimento justo para que nadie se olvide de semejante proeza.

«Siempre estuvimos en las malas, las buenas ya van a venir» gritaba eternamente cada garganta celeste y blanca. Atrás quedaban décadas nefastas, sueños destrozados en la última fecha, grandes equipos, pobres alineaciones, dirigencias paupérrimas, y las cargadas de todo el mundo futbolístico. Desde agosto de 2001 hasta su consagración, la Academia vivió un éxtasis inexplicable.

El triunfo en el debut ante Argentinos Juniors, el agónico empate en el clásico contra Independiente, la victoria en Arroyito frente a Rosario Central y, luego, en Avellaneda contra Newell´s. Se estrenó la camiseta del campeón en Córdoba y se le ganó a Talleres por 2 a 0. El Cilindro, en la sexta fecha, estuvo a reventar en el 0 a 0 con Belgrano que frenaba una seguidilla de triunfos esperanzadores.

Ajustada victoria sobre Huracán en Parque Patricios, goleada a San Lorenzo bajo un diluvio y un show de Maximiliano Estévez, triunfazo frente a Unión de Santa Fe y, como para sumarle algo de suspenso, dos semanas y media sin actividad. Pero ese parate no complicó a Racing y sus ambiciones. Delirio en el 2 a 1 contra Colón con un gol de Diego Milito para luego meter un triunfazo, inolvidable, en el viejo 1 y 57 de Estudiantes de La Plata.

El invicto se quedó en la Bombonera, en un partido adelantado, y como si fuese poco, la victoria de Boca la celebró River que quería arrebatarle la cima a la Academia. Los de «Mostaza» se recompusieron aplastando a Gimnasia. Después llegó el agónico 4 a 4 con Nueva Chicago, el apretado 1 a 0 sobre Chacarita Juniors, y la final anticipada contra el River de Ramón Ángel Díaz.

Un recibimiento de aquellos, inolvidable, y un zapatazo de Gerardo Bedoya significaron el 1 a 1 que le puso fin al «Paso a Paso» promulgado por el DT en el lado de los hinchas. Por vez primera se cantó a viva voz: «Se viene el Racing campeón». Puertas adentro, mesura, esperanza, ilusión pero esa palabra no se podía mencionar.

Contra Banfield se igualó 0 a 0 en Parque Patricios donde no cabía un alma pero si había lugar para anular dos goles válidos en perjuicio del equipo de Merlo. Llegó la anteúltima fecha con victoria ante Lanús en una sofocante tarde de domingo. Y después el país se derrumbó. La jornada 19 se postergó. Estaban quienes decían que recién se jugaría al año siguiente. Las calles eran un desorden, los saqueos estaban a la orden del día. Pero en Avellaneda había un microclima ajeno a lo que pasaba en Argentina. Miles y miles durmiendo en la calle esperando la venta de entradas para el partido ante Vélez, para la gran final, sin importar qué pasaba en la Casa Rosada.

El 27 de diciembre, se llevaron adelante dos encuentros. River, escolta, necesitaba una mano del Fortín que nunca llegó. El Millonario goleó a Rosario Central por 6 a 1 y pegó su oreja a la radio para sintonizar cómo terminaba todo en el José Amalfitani. Aquella palomita de Gabriel Loeschbor para poner el 1 a 0, el empate de Mariano Chirumbolo para agregarle algo más de sufrimiento a los ya sufridos corazones académicos, y el silbatazo decisivo pusieron fin al letargo. Racing salió campeón después de 35 años. El Paso a Paso, se terminó.