MURIÓ MARADONA

Había cumplido 60 años hace menos de un mes. Se le hizo un homenaje en cancha de Gimnasia La Plata pero él no pudo aguantar todo el partido. Rápidamente, y viendo el deterioro de su salud, optaron por internaron para hacerle una operación compleja. Salió bien, gambeteó una vez más al inefable destino, como si hubiese sido el último inglés que le quedaba en el camino. Hoy, la pelota no entró, todo lo contrario. Hoy la redonda, como lo es el globo terráqueo, llora la muerte de Diego Armando Maradona.

Un paro cardiorespiratorio puso fin a uno de los deportistas más maravillosos del mundo. Para muchísimos, el mejor de todos. Pelusa, el pibe de oro, el campeón juvenil de 1979, el líder de México 86, el ídolo de Nápoles, el de los goles difíciles, al que le cortaron las piernas, el que se equivocó y pagó pero la pelota no se mancha. Quien daba todo por Dalma y Gianinna.

Amado en cada rincón del mundo, enemistado con la FIFA, reconcilado con el mismo organismo, respetado por sus compañeros. «El Diego», como si hubiese uno sólo, se fue a jugar con los monstruos que ya están pateando entre nube y nube para darle la bienvenida al «Diez», como si no hubiese jugado otro con ese número. Eso dimensiona lo que fue este hombre que de Villa Fiorito pasó a tenerlo todo.

Murió Maradona. La pelota y el globo terráqueo lo lloran. Aportar algo más a estas líneas, de nada tiene sentido. Hoy, le cortaron las piernas al fútbol.

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