EDITORIAL: UN ADIÓS A MARADONA DE PUÑO Y LETRA

Foto: FIFA

Por: Ezequiel Pájaro

Otras veces lo mataron y era mentira. Quiero que ésta sea una de esas veces, mas creo que no va a ser.

¿Qué más le faltaba al 2020 para reconfirmar que es un año nefasto?. Un sueño que tenía, era poder sacarme una foto con él y poder agradecerle por toda la alegría que me dio. Cómo me cuesta escribir cada línea. Odio llorar, no me gusta y acá, conteniéndome el nudo en la garganta. No quiero que nadie me hable, me mire, me nada y que me dejen en paz un rato. Quiero hacer catarsis, poner en letras lo que este tipo me causa.

Antes de ponerme a hablar de él, quiero filtrar a algunos que no van a llegar hasta la última oración de este texto. Me causan gracia los demagogos que se ponen a juzgarlo, cuando conozco sus vidas y tiene bajezas, que no muchos conocen. Saben que las tiene, pero se ponen a juzgarlo igual. Algunos, simplemente, quieren llevar la contra para ganar notoriedad. Otros, no comparten mi pasión y no me van a entender. Yo no soy un santo tampoco y les aseguro, que también tengo mis manchas. Siempre dije que yo en su lugar hubiera sido cincuenta veces peor, por mi forma de ser.

Hace poco hablaba con una conocida, que tengo que admitir que le dejo pasar muchas cosas, que a otras personas no. Sí, lo sé, es hipócrita, pero me puede. Tiene muchas cosas malas y reprochables, el tema es lo que me genera, me mueve muchas cosas por dentro. Te da alegrías cuando los que te tienen que dar y cuidar, te sacan, lejos de recriminarles o exigirles, los alentamos como a un futbolista. ¿No es irónico? El tipo salió de ahí abajo, con mil falencias y faltantes. Con sus herramientas, muy pocas, que Villa Fiorito le dio, llegó hasta donde llegó. ¿Hay alguna forma de prepararse para estar allá arriba y ser el mejor, reconocido mundialmente?

No quiero ser termo, pero el fútbol es un negocio mundial que llega a todos los rincones del mundo, el deporte con más fanáticos. Él fue el mejor de todos. Podríamos decir, que fue una de las personas más importante de la historia. Esté bien o esté mal, les guste o no.

Quizás, haber salido de donde salió, le forjó el carácter. Ese carácter lo llevo a lograr las más grandes hazañas. Esas ausencias o la falta de contención, de gente genuina que lo quiera y le diga que no, hace que no tenga una vida ordenada como Messi. Sin embargo, sin esa desmesura no hubiera sido Maradona.

A veces errado, a veces acertado, pero defendía lo que creía, a capa y espada, contra todo y todos. Se pudo haber quedado en los mejores clubes, en la elite, pero era rebelde. Por eso, llevó a un club chico del sur de Italia, con el que les arrastró el poncho a los ricos del norte. Escaparse para venir a jugar con la celeste blanca, putear a los “tanos”, en su casa, por chiflarnos el himno.

El mejor de todos. El que le hizo un gol tramposo, a los que con trampas nos sacaron lo nuestro. Como era el mejor, no solo les daba su propia medicina a los villanos, sino que también le hizo gala de todo su talento, en sus narices. No conforme con eso, los quiso humillar con el mejor gol de la historia, el más lindo, bello y épico. Desparramando ingleses por todo el Azteca. La pérdida del 82 es irremplazable, nada lo va a tapar. Por un rato, nos dio una alegría y les ganó en una cancha, donde se compite de igual a igual y con las mismas armas.

Amado y odiado, nos guste o no, es un representación de lo bueno y lo malo de la sociedad argentina. Nos ponía en el mapa por algo bueno, y no por las miles de noticias negativas que lidiamos día a día. Para mí, era un superhéroe, todo lo podía, de todo se recuperaba. Lástima la droga, hasta Superman tiene la criptonita, ¿por qué no la iba a tener él? Imaginate, todo lo que hizo a pesar del “changüí” por la cocaína. Fue, es y, probablemente, será el mejor de todos los tiempos.

Discúlpenme por ser tan zonzo de idolatrar a un simple tipo, a un futbolista. ¡Ojo! Como persona, mis ejemplos a seguir son mis viejos, aún más mis abuelos. Es que me apasiona mucho este deporte, y a través de él llevo a nuestro país a lo más alto por un rato y eso me llena orgullo. Esta noticia nunca la quise escuchar y sabía que se podía dar. Nunca podes estar listo para la peor. Me hacía mal verlo cómo estaba en estos últimos años. Me reconforta saber que está en paz, que todas las hinchadas lo despidieran, porque supera la división de los colores y que en vida pudo sentir el cariño que le tenemos. ¡Gracias, Diego!