ATLÉTICO TUCUMÁN 1- INDEPENDIENTE 1: ROJOS DE ALEGRÍA

Gentileza: Twitter Club Atlético Independiente.
Gentileza: Twitter Club Atlético Independiente.

Por: Martin Mouro

El «Rojo» se quedó con un pase de ronda más que importante de cara al duro presente en el que se encuentra imbuído. Los dirigidos por Lucas Pusineri redondearon una actuación positiva ante un «Decano» deslucido pero siempre duro de roer y festejaron en el majestuoso Monumental José Fierro.

El partido de ida en el Estadio Libertadores de América dejó la llave abierta, pero con un elenco claramente favorecido: Independiente evitó recibir goles en condición de local y conservaba una victoria por 1-0. A pesar de esto, el trámite de juego fue más que parejo y dejó dudas en torno al desarrollo del partido de vuelta por la segunda fase de la Copa Sudamericana. Por el medio local, Atlético Tucumán consiguió derrotar 4-1 a un Racing que parecía imparable en Avellaneda, mientras que el «Rojo» se trajo los tres puntos de Santiago del Estero ganando por la mínima.

Todo indicaba que el partido de ayer iba a ser por demás duro y parejo. Y así fue: el «Deca» comenzó a intentar desarrollar su juego habitual, basado en balones largos y la disputa férrea de las segundas pelotas. Independiente respondía con una buena posición táctica en el fondo e incisivos avances en cada transición hacia el ataque.

Silvio Romero abrió el marcador en la segunda chance que tuvo. A los 20 minutos del pitazo inicial, impecable jugada colectiva en ofensiva por parte de Fabricio Bustos para que Jonathan Menéndez envíe un centro magistral al corazón del área. Alan Velasco la bajó, y el goleador, «Chino» Romero cabeceó al gol para que explote todo el banco de los suplentes del rojo. Ahora el equipo local tenía que hacer tres goles para pasar de fase.

Y los del «Ruso» Zielinski no se iban a achicar: a partir del gol de Independiente, el elenco del «Jardín de la República» se avalanzó decididamente por sobre el rival, en busca del grito sagrado. Con un estilo de juego claro y asociaciones determinantes entre el mediocampo ofensivo y el sector de ataque, Atlético intimidó a un Independiente que poco a poco se refugiaba cada vez más en su propio campo.

A los 40 minutos de partido, llegó el descuento: excelsa jugada colectiva desarrollada por la banda izquierda, que terminó impecablemente Fabián Monzón al enviar un preciso centro que supo aprovechar Leonardo Heredia (principal gestor de la maniobra metros atrás), una de las máximas figuras del once inicial de Zielinski, a la par de un Franco Mussis activo y muy pensante, especialmente promediando el final de la primer etapa.

El complemento tuvo todos los condimentos (excepto el gol): polémicas, atajadas, burradas, salidas en falso, grandes asociaciones colectivas, y mucho más. El «Rojo» sufrió de más los primeros minutos del segundo tiempo, encontrándose perdido dentro del campo y sin poder maniatar los ataques propuestos por el férreo equipo blanquiceleste. ¿La clave? la falta de definición por parte de la ofensiva local, el corazón y la garra del joven plantel del denominado «Rey de Copas», y una nueva actuación soberbia de Sebastián Sosa (acompañado de una interesante performance de Franco y Barboza como dupla central). El arquero uruguayo del equipo de Avellaneda fue figura determinante en los tres encuentros que disputó defendiendo el arco de los «Diablos Rojos». El hombre del león tatuado en la cabeza se convierte día a día en un referente fundamental para el plantel de Lucas Pusineri, que logró también encontrar cierta estabilidad sobre el final del cotejo a través de cambios acertados.

Fue final en Tucumán. Independiente se quedó con una merecida clasificación a octavos de final, donde enfrentará a Féniz (URU): la ida será el 25/11 en terreno oriental, la vuelta será en el Libertadores de América en los primeros días de diciembre.