INDEPENDIENTE 1- ATLÉTICO TUCUMÁN 0: UN CUENTO «CHINO»

Gentileza: Twitter Club Atlético Independiente.
Gentileza: Twitter Club Atlético Independiente.

Volvió a rodar el balón de forma oficial para los «Diablos Rojos» y para el «Decano». Luego de más de 7 meses sin fútbol por los puntos, Independiente y Atlético Tucumán se enfrentaron por el cotejo de ida relativo a la segunda fase de la Copa Sudamericana en un Libertadores de América vacío debido a los protocolos de prevención en torno al contexto pandémico actual. La victoria fue para los dirigidos tácticamente por Lucas Pusineri que, por la diferencia mínima sacaron adelante un partido que se convirtió sin dudas en un “cuento chino”: lo cierto es que la serie sigue abierta.

Ambos elencos llegaron al regreso del fútbol con planteles plagados de ausencias (lesiones, y bajas en el mercado de pases), por lo que el once inicial, a la par de la dinámica de juego en equipo aún se encuentra en plena construcción. Por su parte, el interminable Ricardo «ruso» Zielinski demostró capacidad en múltiples oportunidades a lo largo de su extenso mandato en el equipo oriundo del «jardín de la República» en relación a la reformulación de planteles con ausencias importantes. Los tucumanos se reinventan año tras año (de la mano de su flamante director técnico) para pelear palmo a palmo (especialmente el ingreso a copas internacionales) con los más grandes todos los campeonatos que disputan.

Lucas Pusineri aún es una incógnita como entrenador a la hora de lograr tan trabajosa tarea, teniendo en cuenta a su vez el difícil contexto económico en el que se encuentra la institución de Avellaneda. Llegaron refuerzos, los juveniles adquieren un buen nivel, y las posibilidades comienzan a abrirse camino entre varios semestres para el olvido.

Al comenzar la noche de jueves, con un estadio Libertadores de América renovado (luminaria led y los nuevos nombres de sus míticas cabeceras: Pavoni – Santoro), todo comenzó a volverse coherente con lo que era visible en la previa del encuentro: trámite disputado en la mitad del campo y especulación por parte de ambos técnicos en torno a posible contra-ataques verticales dirigidos al arco rival. Atlético parecía tener la iniciativa, de la mano de un muy metido Franco Mussis, a la par de un «bebe» Acosta distinguido, y un Lucas Melano activo en la zona de ataque, dispuesto a forzar una jugada peligrosa que desembocara en los botines del siempre oportunista del gol, Javier Toledo.

El «Rojo» respondía dinámicamente en cada contragolpe: la velocidad de Menéndez y Velasco por las bandas complicaron en demasía a los laterales visitantes. Poco a poco el equipo local encaminaba el trámite a su favor, con un Silvio Romero inteligente para pivotear y abrir el juego, en conjunto con Fabricio Bustos como principal arma de ataque a la hora de atacar por la derecha. El gol llegó desde los doce pasos: a los 27 minutos del pitazo inicial, el árbitro concedió un penal a favor de Independiente, que el capitán Silvio «Chino» Romero convirtió rápidamente en un grito sagrado de gol (esperado durante meses por los simpatizantes de los denominados «Reyes de Copas») que retumbó en los alrededores de Avellaneda.

Sobre el final de la primera etapa (y comienzo de la segunda), las desconcentraciones defensivas se volvieron demasiado comunes para el juego propuesto por los de Pusineri, que sufrieron en varias ocasiones llegadas determinantemente peligrosas y dejaron en evidencia la falta de mayor trabajo de contención en la mitad del campo. Ante esta situación, el arquero Sebastián Sosa demostró grandes aptitudes en su debut con el buso de arquero del «Rojo»: atajadas que podrían definir la serie y una voz de mando destacada dentro del verde césped.

El complemento comenzó con la expulsión de Ramiro Carrera en el «Decano», por doble amarilla, luego de una dura entrada hacia Pablo «Tucu» Hernández cuando Independiente intentaba salir desde el fondo. Hecho que condicionó el partido de cara a un complemento realmente anecdótico en cuanto a lo estadístico: escasas llegadas por parte de ambos equipos, y poco fútbol. Los locales tuvieron oportunidad de llevarse una diferencia mayor en el marcador en base a una marcada superioridad numérica, pero no supieron aprovecharlo (aunque ganar conservando el cero en la valla propia siempre es un buen resultado). ¿La vuelta? el jueves 5/11 a las 21:30 en el Monumental José Fierro: un partido para no perderse bajo ningún concepto.

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