TIGRE: AQUEL MEMORABLE CAMPEÓN DEL METRO 79

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El 20 de octubre de 1979, tras empatar 1 a 1 en Victoria con Almirante Brown, Tigre se consagró campeón del Torneo de Primera B, y luego de 11 años de ausencia retorna a la elite del fútbol argentino. La brillante campaña del equipo dirigido por Antonio Villamor se vio reflejada en una enorme convocatoria que produjo una recaudación solo superada ese año por River Plate, Boca Juniors y Rosario Central.

Tras el efímero paso por la Primera A en 1968, la sucesión de desaciertos tanto en lo institucional como en lo económico por parte de la dirigencia del Matador, inevitablemente se tradujo a lo deportivo, sumergiéndolo incluso hasta la tercera división del futbol metropolitano. El declive futbolístico en el epílogo del Metropolitano de 1978, con solo tres triunfos en la segunda rueda y una racha adversa de siete partidos sin ganar en el último segmento del torneo, llevaron a una renovación casi total en la estructura del equipo, en otro intento por conseguir el a Primera División, privilegio que ese año solo le correspondería al que gritará campeón.

Para encarar el Campeonato de 1979, se buscó formar un plantel con avezados jugadores en cada línea y se puso mucho énfasis en la preparación física con una pretemporada que se llevo a cabo en las playas de Necochea, incluyendo cuatro partidos amistosos. Héctor Pistone llegó de Central Norte de Tucumán para hacerse dueño del arco, Raúl “Rulo” Giustozzi volvió al club luego estar un tiempo jugando en Brasil, Juan Carlos Bravo de Estudiantes de Buenos Aires y Eduardo Sánchez proveniente de All Boys fueron junto a Pedro Daniel Pellegata la base de la defensa.

Para complementar el medio campo arribaron Oscar Bello Mezza de Temperley, Miguel Ángel Lemme de Flandria y Abel Coria de San Martín de Tucuman, en tanto, Hugo Aimetta de Los Andes, “El Tano” Salvador Pasini, que trajo consigo su cuota goleadora desde Floresta, y Luis María Orlando de Platense se acoplaron a Roberto Carrizo y Francisco Iannuzzi en la delantera. Con menos participación también se incorporaron en ese momento, Luis Grecco de San Lorenzo de Almagro, Omar Imaz de Defensores de Belgrano, Oscar Manis de Comunicaciones, Oscar Márquez de Boca Juniors y Osvaldo Morandini de All Boys.  

No ha sido un equipo que se destacara por un juego vistoso y atildado, pero suplía esa carencia con una inclaudicable actitud, tenacidad y eficacia, con un gran despliegue físico, una férrea defensa y era temible cuando se acercaba al área rival. El Matador comenzó el certamen con tres empates y luego encadenó siete victorias en fila. Recién el Pincha de Caseros pudo torcerle el brazo en la 11ª fecha, aunque inmediatamente retomó la buena senda con un invicto de 20 partidos.

El triunfo ante Deportivo Italiano como visitante en cancha de Argentinos Juniors a siete fechas del final, dejaba al conjunto de la Zona Norte en las puertas del título, sin embargo, el Azzurro metió presión al no dejar ni un solo punto en el camino en su último sprint. En la penúltima jornada, los dirigidos por Antonio Villamor visitaron a Defensores de Belgrano con la posibilidad concreta de sellar el campeonato, sin embargo, el Dragón metió la cola y los festejos debieron posponerse por una semana.

El cierre del torneo era en su reducto de Guido Spano y 11 de Septiembre recibiendo a Almirante Brown, el estadio abarrotado, no entraba un alfiler en las gradas del Don José Dellagiovanna. Esa tarde, el elenco azul y rojo alineó con Héctor Pistone; Eduardo Sánchez, Juan Carlos Bravo, Pedro, Raúl Giustozzi; Roberto Carrizo, Oscar Ros, Roberto Bello Meza; Hugo Aimetta, Salvador Passini y Francisco Iannuzzi. El Matador se puso en ventaja a los 11 minutos del primer tiempo con el gol de penal de Roberto Roque del Valle Carrizo y, aunque sobre el final la Fragata llego a la igualdad, con el empate le alcanzaba a la escuadra local para salir primero y rubricar su vuelta al fútbol grande de la República Argentina.

Tigre se consagró campeón con 50 puntos, producto de 18 triunfos, 14 empates y tan sólo 2 derrotas, gritó 49 goles y sufrió 26 veces la caída de su valla, tuvo en Roberto Carrizo y Salvador Pasini a sus máximos artilleros con con 12 y 9 conquistas respectivamente y fue Raúl Giustozzi el único de la plantilla con asistencia perfecta disputando los 34 cotejos de la temporada.

Párrafo aparte merece la hinchada del Matador que acompañó a todos lados a su equipo a lo largo del campeonato, aunque ya desde los años previos una curva ascendente se dibujaba en la cantidad de tickets vendidos por el club de Victoria. Al moverse por la Zona Norte, el entusiasmo de la gente se percibía en el ambiente, no había reunión en las que el equipo no fuera tema de conversación, las banderas se lucían en balcones y las antenas de TV, los vecinos se acercaban para disfrutar de los entrenamientos, pasión se trasladaba los días de partido con tribunas colmadas, y cuando actuaba como visitante, en caravana sus simpatizantes se movilizaban hacia otras canchas para ver a su equipo, superando en muchas ocasiones por amplio número a la parcialidad anfitriona.

Tal fue el poder de convocatoria de Tigre ese año que, con una recaudación por encima de los 234 mil pesos, prácticamente triplico a Deportivo Italiano, Banfield y Los Andes en ese sentido y, solamente River Plate, Boca Juniors y Rosario Central lo superaron ingresos por entradas, quedando por encima de equipos grandes como Independiente, Racing y San Lorenzo o el propio Argentinos Juniors de Diego Armando Maradona.

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