EFEMÉRIDES: A 30 AÑOS DEL PRIMER “SLAM DUNK”

Gentileza VIZ | @VIZMedia

Por: Walter Silva | @WalFSilva10

Se cumplen 30 años de la primera publicación del manga Slam Dunk. Una obra icónica que cambió la cultura de todo un país y lo invitó a agarrar la pelota y tirar al aro. Y por qué no intentar dunkear.

 Un día como hoy, hace 30 años, una historia se serializó en un extremo del planeta. La historia que se cuenta trata de un deporte que -en ese lugar en donde se publicó- tenía poco alcance, pero del que su autor es muy fanático. Y ese fanatismo, esa pasión, se ve reflejada página tras página. Esta historia alcanzó los sentimientos de todos los adolescentes y jóvenes adultos de la década del 90 en el país del sol naciente. Un día como hoy, hace 30 años, se dijo por primera vez…

Portada Weekly Shounen Jump #1128, edición número 42, 1 de octubre de 1990.

En la Weekly Shounen Jump #1128, la edición número 42 correspondiente al 1 de octubre de 1990, se publicó Slam Dunk, obra de un joven Takehiko Inoue y que trata, a grandes rasgos, acerca del amor al baloncesto.

A título personal, considero que se trata del mejor Spokon de la historia del manga. La trama comienza con Hanamichi Sakuragi, un chico de 15 años muy enérgico (y algo buscapleitos) que ingresa a la secundaria superior llevándose el amargo y triste recuerdo de haber cosechado 50 rechazos amorosos durante los tres años de secundaria elemental. Justamente, el rechazo número 50 caló hondo en el corazón de Hanamichi, ya que aun se lo ve afectado al iniciar el nuevo ciclo escolar. Como aquella chica lo rechazó por estar enamorada de un chico que estaba en el bukatsu (club de actividades extracurriculares dentro del colegio) de básquetbol, Hanamichi empieza a odiar esa palabra, y desquita su ira (porque es un chico que va de 0 a 100 inmediatamente) dándole un cabezazo en la frente de cada persona que mencione esa palabra hasta que ocurre esto:

Sakuragi se enamora inmediatamente de esta joven, Haruko Akagi, y recupera su alegre esencia por completo. Y entre tanta felicidad, le responde que el básquet le fascina y que es un deportista, aun cuando no tiene la más mínima idea del deporte, sin contar que es bastante ingenuo y algo atontado.

Desde allí, vamos viendo el camino de Sakuragi a medida que va avanzando con el deporte de la pelota naranja. Desafiando al capitán, ingresando al equipo, conociendo a sus compañeros (y a un gran rival), defendiendo al club, y mostrando un progreso veloz en cuanto a lo técnico, pero aun más interesante como persona.

El impacto de esta serialización fue muy grande en la década del 90, ya que despertó el interés sobre el deporte a muchos jóvenes japoneses, siendo que un deporte de contacto donde la gran estatura es bien valorada no engancharía masivamente a un país donde estatura no es lo que abunda. Los japoneses que conocían de básquet eran consumidores de la NBA, como Inoue, pero siempre lo vieron como algo ajeno, o como un buen deporte para pasar la juventud y hacer ejercicio, pero algo muy lejano como para involucrarse de lleno. O como le dijo su editor, un tabú para el japonés promedio.

Aun así, su historia sembró la semilla del interés en el baloncesto, allá en Japón. Pero lo más importante, casi todos los japoneses querían ver las aventuras de Sakuragi, querían ver qué tan increíble podía ser Rukawa, conocer más al Gorila Akagi, abrazar a Mitsui en su deseo de redención, y por supuesto, ver si Haruko y el pelirrojo finalmente llegarían a algo.

Sin embargo, así como pasó con Hanamichi, los lectores empezaron a tomarle el gustito al deporte, o por lo menos en su gran mayoría. Llegaron a escribirle a Inoue contándole que habían empezado a jugar al básquet por su historia. Eso lo animó mucho y empezó a meter más elementos “de nicho” (así como también las reglas) y, a su vez, explicarlas en el manga. Así nació un peculiar personaje llamado Dr.T, que es él mismo explicando reglas, situaciones y algunas referencias que aparecen en la trama que la gente del básquet entiende, pero la que no lo es, no.

Durante los 276 capítulos (recopilados en 31 tomos tipo tankoubon, en su edición de lujo de 24 tomos tipo kanzenban, o en su última reedición de 20 tomos tipo tankoubon pero con más páginas), vemos cómo un chico que tenía mucha energía y la gastaba metiéndose en peleas empieza a alejarse de ese estilo de vida porque el básquet se está “apoderando de él en cuerpo y alma” a medida que avanza con el equipo. También vemos cómo, poco a poco, al capitán se le van presentando oportunidades para cumplir sus sueños, y que se preparó a fondo para poder tomarlas. Vemos como un crack comienza a explotar su potencial a medida que pasan los partidos, pero cómo también va reconociendo el valor del juego en equipo. Vemos la redención de un MVP que se salió del camino, aunque el deporte le hizo pagar un peaje para volver. Y cómo no destacar el valor de la amistad de los cuatro secuaces del protagonista, su apoyo incondicional a su amigo que estaba dándolo todo en algo que lo alejó de las andadas en las que solían meterse. Toodo esto rodeado de mucho humor que permitió relajar a los lectores luego de pasajes de tensión, que a medida que se avanza en los capítulos son aun más intensos.

También vemos mucho básquetbol. Al fin y al cabo, de eso se trata la historia. Vemos a un equipo representativo de una escuela de nivel medio-bajo de Kanagawa, con bastantes furyou (delincuentes juveniles) -y que su único representante a nivel nacional era un judoka-, que no pasaba de primera ronda de las preliminares de la prefectura a convertirse, gracias a la insólita conformación de un quinteto inicial con roles bien claros y que fueron ajustando su ejecución a medida de que pasaban los partidos, en la Cenicienta de ese torneo, bajando al segundo representante de su región a nivel nacional. Vimos un crecimiento exponencial de este equipo dentro del cuadrangular final para clasificar al InterHigh (el Campeonato Nacional de Secundarias), luego de caer por muy poco en un partidazo ante “El Rey” de la prefectura llegando a su techo de rendimiento y descubriendo -con el sabor amargo de la derrota- qué debían mejorar para que, en el partido decisivo, consigan su boleto al Nacional venciendo a su más grande rival. Y por supuesto, apretamos las páginas de los tomos que nos mostraron ese InterHigh, culminando con el partido que más páginas tomó y el que más emociones despertó ante el último tricampeón nacional.

En todo este trayecto, no sólo fuimos testigos la evolución de la historia, sino la del autor al forjar su estilo característico, que luego se volvió inconfundible en sus trabajos posteriores y que le da aun más vida a las expresiones, a los personajes y a la historia.

Izquierda: panel del capítulo 40. Derecha: panel del capítulo 271.
Takehiko Inoue

Este trabajo catapultó la fama de Takehiko Inoue, no sólo en el ambiente de los mangakas y las editoriales, que ya lo conocían por haber ganado el trigésimo quinto premio Tezuka allá por 1988 (también con una historia de básquet), sino entre todos los lectores a nivel nacional. Y por supuesto, en todo el mundo.

Slam Dunk es, aun hoy, uno de los mangas más vendidos en la historia de Japón, con más de 170 millones de copias y sólo está detrás de otros mega monstruos como Dragon Ball, One Piece y Naruto.

Tuvo su adaptación en anime entre 1993 y 1996 con 101 episodios que abarcaron desde el primer capítulo hasta que parten para Hiroshima, sede del InterHigh. Esa adaptación llegó a Latinoamérica y, por lo menos en Argentina, se emitió desde el 2001 hasta el 2004, pero no en su totalidad.

Slam Dunk también superó los límites del manga y el anime en estos 30 años. Además de tener sus videojuegos para consolas poco populares en estos lados, la Jordan Brand de Nike (sí, Jordan) sacó varios artículos en colaboración en el 2014, en homenaje a los dos capítulos que el manga le dedicó a Hanamichi y Haruko comprando las míticas zapatillas Air Jordan VI (capítulo 49) y las Air Jordan 1 (capítulo 197).

De los artículos de esta colaboración, se destacan las Air Jordan VI -de color rojo y con paneles del manga en la silueta- y las Jordan SuperFly3 -de color negro con vivos rojos y bocetos de Inoue en toda la silueta-. A estas últimas las calzó Jabari Parker en un partido de la NBA entre su equipo, en ese entonces Milwaukee Bucks, ante Minnesota Timberwolves.

Gentileza Nike, Inc. | @NikeIncNews

Asimismo, Inoue decidió influir de una manera más directa en el básquet de su país, o como él dijo: “Me gustaría devolverle algo al baloncesto y a los lectores que han amado mi trabajo hasta ahora”. Así fue que, mediante su empresa I.T. Planning en conjunto con la editorial Shueisha y con el apoyo de la Asociación Japonesa de Básquetbol, creó la Beca Slam Dunk.  Esta beca le permite a jóvenes japoneses el poder estudiar en un High School o College estadounidenses para que puedan armar un futuro en el básquet como profesionales, o por lo menos lograr una carrera universitaria fuera de Japón. Hasta ahora, han habido 14 becados, en promedio uno por año. Desgraciadamente, el becado número 14 no hará uso de su beca debido a la situación de la pandemia del COVID-19, así como tampoco se recibirán propuestas para la decimoquinta beca.

Además, Inoue-sensei también participa activamente con la Asociación Japonesa de Básquetbol y con la liga profesional, la B.League, realizando ilustraciones para diferentes eventos y estando muy presente tanto en partidos como en entrenamientos, ya sea de la selección masculina como de algún que otro equipo de la liga.

Takehiko Inoue y Rui Hachimura
Julio Lamas posando al lado de una ilustración de Takehiko Inoue en las oficinas de la Asociación Japonesa de Básquetbol. Gentileza archivo personal de Julio Lamas

Acá se respeta mucho la jerarquía, y él (Takehiko Inoue) la tiene en lo que él hace, altísima. Y también se agradece cuando alguien te da su apoyo, como lo dio él en el comienzo del proyecto y durante. Entonces, es alguien familiar dentro. A veces viene a un partido, a veces viene a un entrenamiento, yo me acerco y lo saludo, hablamos algo, o por ahí lo ves que está hablando con un jugador. Es alguien que está en el entorno, respetado y prestigioso, con el cual los jugadores o la gente del ‘staff’ y del ‘management’ se sienten identificados con él y él también se siente identificado con el equipo y le han gustado las cosas que han pasado. (…) y hace cosas, por ejemplo, el logo de Akatsuki FIVE, algunos dibujos que nos acompañan en distintos momentos, uno antes del mundial, otro que tenemos en la JBA. Está presente.

Julio Lamas, entrenador de la selección de básquet de Japón, sobre Takehiko Inoue.

Sin dudas que Slam Dunk hizo mucho por el básquet en su país, así como también se ganó el respeto y reconocimiento de muchos mangakas, a tal punto de que tuvo sus homenajes y referencias en otras publicaciones. Se ha ganado el respeto y cariño de todos los actores del baloncesto japonés ya que, nada más ni nada menos, invitó a picar la pelota a toda una nación en las décadas de los 90 y 2000. También continuó su legado con la serialización de REAL, un manga de trama adulta que se centra en el básquet en silla de ruedas y que aún está publicándose.

Portada Slam Dunk Ilustrations 2+

En 2020, se lanzó un juego para celulares llamado Slam Dunk Talkin’ to the Rim, que sería un “Sakuragi practicando tiros en lugares” y a esos lugares los capturás con la cámara tu celular. También se lanzó un nuevo libro de ilustraciones, Slam Dunk Ilustrations 2+PLUS, que muestra un enorme progreso en su estilo de dibujo. Trabajar en esta obra lo remontó a los sentimientos que tuvo 30 años atrás y a cuando estaba en su época de estudiante de secundaria. Con estas sensaciones, nos mostró a sus añorados personajes desde otro ángulo, en otras situaciones, pero manteniendo la esencia.

Felices 30 años Slam Dunk, y muchas gracias por presentarme e invitarme a este hermoso deporte.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *