RACING: FALLECIÓ MACHADO DA SILVA, EL ANTECESOR DEL «LICHA» LÓPEZ

Foto: @RacingClub

La noticia golpeó duro en el mundo de la Academia y, sobre todo, en un año bravo para cualquier ser humano. A los 80 años, y en Río de Janeiro, falleció Walter Machado da Silva, aquél brasileño que llenó de goles los corazones de Racing y que fue el último goleador de un torneo que tuvo la entidad de Avellaneda hasta que Lisandro López volvió a ocupar un primer puesto en esa grilla en el Apertura 2004.

Nacido en Ribeirao Preto, un 2 de enero de 1940, el gran delantaro carioca debutó en San Pablo con poca eficacia pero, en la década del sesenta, descolló vistiendo la pilcha del Corinthians y del Flamengo. Europa posaba los ojos en un atacante que inlcuso venía de convertir dos goles con la Selección de Brasil en el Mundial de Inglaterra en 1966.

Sin lugar en el Barcelona por un problema con la Liga de España, Machado da Silva volvió a su país, jugó en Santos, y se vino para Argentina. El Racing que ya era campeón del mundo tras vencer al Celtic de Escocia, le abría las puertas a un atacante que metió 18 goles en 28 partidos. Catorce de ellos fueron en el Metropolitano de 1969 donde salió campeón Chacarita Juniors pero, así también, tuvo a él como máximo goleador de aquél certamen.

De Avellaneda se fue al Vasco da Gama. Con tres decádas sobre sus hombros, salió campeón del torneo carioca. Y finalmente, a los 34 años, formó parte del Júnior de Barranquilla en Colombia para abandonar definitivamente la profesión de futbolista con un olfato de gol inconfundible y digno de un país que supo traer al mundo una serie de maravillosos artistas de la redonda.

El profesionalismo tuvo ocho veces a un goleador vistiendo la camiseta de Racing. Antes de Machado da Silva pasaron Delfín Benítez Cáceres, Llamil Simes, el eterno Juan José Pizzuti y, en dos oportunidades, Evaristo Barrera. Después del brasileño hubo que esperar 35 años hasta que Lisandro López consiga esa marca. Y el Licha lo hizo por duplicado. Se fue uno de esos goleadores que jamás se olvidarán. Hasta siempre, brasilero. Qué en paz descanses.

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