INDEPENDIENTE | A 15 AÑOS DE UNA GOLEADA KUN SABOR A FRUTOS

Foto: Infobae

Un 11 de septiembre pero del 2005, Independiente dio una clase de cómo jugar un clásico, y goleó a Racing por 4 a 0. En aquella mañana de domingo, Nicolas Frutos marcó un hat trick, y el Kun Agüero anotó el cuarto con una corrida, que aún se recuerda hoy en día.

Domingo 11 de la mañana. Un horario particular para un clásico de esta envergadura. Una Doble Visera colmada fue testigo de un gran encuentro: por un lado el Rojo, comandado por Julio César Falcioni, y con jugadores como Eduardo Domínguez, Pusineri, Frutos, y las jóvenes promesas como Agüero y Biglia. En frente estaba la Academia de Guillermo Rivarola, que no tenía un buen presente, pero con jugadores experimentados como Campagnuolo, el Cholo Simeone, el Mago Capria y el Pipa Estevez.

Dentro de ese contexto, el juego en sí fue muy parejo, pero hubo una jugada en particular que terminó marcando el rumbo del juego. El Chaco Torres puso la mano para evitar un gol, y no solo dejó a su equipo con un hombre menos ya que Sergio Pezzota le mostró la roja ,sino que también le otorgó el penal a Independiente con el que se puso al frente en el resultado con el gol de Frutos.

En el complemento, la diferencia a favor del dueño de casa se acrecentó. Frutos volvió a ganar con buena estatura en él área rival, y de cabeza selló el 2 a 0. Pero la cosa no quedó ahí, porque ese mediodía del ex delantero de San Lorenzo fue perfecta. Pezzota volvió a sancionar un penal por una falta sobre Agüero, que también estaba intratable, y Frutos volvió a vencer a Campagnolo para el 3 a 0.

En la tribuna de la Academia comenzaron los disturbios, prendieron fuego los papelitos que tiraron a la salida del equipo, aunque el juego nunca se paró. Y a pesar de la goleada a favor, el Rojo no levantó el pie del acelerador. Agüero, que estaba en una mañana endemoniada, y mató la pelota en la mitad de cancha, dejó en el camino a Vitali, y empezó la función con Crosa, que le rompió la cadera tres veces con enganches para adentro y para afuera, y culminó la gran jugada donde corrió 60 metros con un zurdazo cruzado para sellar la goleada definitiva.

Fue una goleada que quedó en la historia, y hoy, a 15 años de aquel día todavía se recuerda. Unos de los últimos clásicos en la Doble Vicera, la mañana soñada de Frutos, y el día que el Kun ratificó la promesa que años más tarde se cumpliría como una de las figuras del fútbol mundial.

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