LA HISTORIA NO SE REPITE, PERO RIMA: EL PRIMER DEPORTISTA ARGENTINO

Gentileza: http://latecno.com.ar/

El Ministerio de Turismo y Deportes anunció un programa de ayuda a clubes barriales y comunitarios. Históricamente, el deporte ocupó un espacio central en las políticas que desarrolló el peronismo en sus diversas gestiones, pero el anclaje más estrecho siempre será con los años 1946-1955.

Situado en este proceso histórico, y limitado a la colorida imagen simbólica construida sobre Juan D. Perón, recurriré a este lejano suceso para situarnos sobre las circunstancias del presente.

Este mes de agosto, el Ministerio de Turismo y Deportes presentó el programa “Clubes en Obra” e indefectiblemente el presente se volvió a conectar con el pasado. El Estado Nacional aportará $500 millones para contribuir al fortalecimiento de más de 1000 clubes de barrio y entidades deportivas en todo el país. Su propósito oscila en aportar a la mejora de la infraestructura y proyectos varios de instalaciones.

Cuando uno hace el ejercicio de mirar al pasado, si piensa en deporte y política pública, piensa inevitablemente en el primer peronismo. Si bien involucra comparar a un gigante como fue tamaña obra pasada, con un escueto desarrollo de una gestión de pocos meses, el trabajo de pensar la década del ’40 y ’50 pueden servir para entender este presente incipiente, aunque solo el devenir de las cosas determinará si le cabe el parvo calificativo.

En aquellos tiempos, bajo una nueva peculiaridad de la historia, la gestión estatal conducía al desarrollo y a la promoción del deporte profesional y amateur. Ciertamente circunscrito en un contexto histórico donde la intervención estatal hacía camino en todas las esferas, el deporte argentino quedó situado de forma irrevocable en la “Nueva Argentina”.

Como fue enunciado en un principio, es descabellado querer reconstruir el proceso en su totalidad, y además, la cuestión que circunscribe al presidente alcanza y sobra para presentar el meollo del asunto. En los tiempos de los primeros dos peronismos, y como de a poco se le ha ido presentando al lector, el gobierno tendrá una política muy potente en lo que refiere al deporte. Una fuerte inversión y difusión emanará del Estado.

De hecho, el lector, rápidamente debe haber hecho la asociación con los juegos evita o con los Juegos Panamericanos de 1951. Sin embargo, no es menester en este breve artículo situar una descripción total de este proceso, que nos llevaría largos cartuchos de tinta. Por el contrario, la intención radica en situarse meramente en la figura del General Perón y el imaginario construido en torno a él en materia deportiva.

De lo más curioso de todo este proceso, es lo que ronda al perfil del entonces aquel presidente, el cual también es construido para cimentar al proceso en todo su conjunto. El primer mandatario no era solo el primer trabajador, sino que también se lo va a definir como el primer deportista. No solo se lo va a elaborar en torno a su función de espectador del deporte, o de su capacidad de organización y promoción de dichos eventos deportivos, sino también se lo va a definir como el primer deportista por sus habilidades en el campo, fundamentalmente en la arena de la esgrima y el pugilismo.

Mundo Deportivo, publicará en uno de sus números, sus habilidades deportivas a lo largo de su juventud:

A partir de 1918 y por espacio de 10 años consecutivos, desde el grado de teniente a mayor, don Juan Perón retuvo el doble título de campeón militar y nacional de espada. Su dirección en la actividad colectiva se puso de manifiesto cuando adiestró al equipo que en 1926 se adjudicó el título en el Campeonato Militar de Futbol’.

Y para cerrar la impronta que se pretendía, se agrega bajo una foto de la actualidad del momento:

Y hoy como ayer. Primer magistrado y general de la Nación, apoya y afianza todas las realizaciones de carácter deportivo. El general Perón inauguró con un disparo el Torneo de Tiro’.

Gentileza: Infobae

Dicha revista, El Gráfico de Perón, la revista de deportes del campo popular, fue quien más énfasis ha puesto en este imaginario sobre el presidente, e incluso me atrevería a suponer que fue quien le dio el rotulo de primer deportista.

Mundo Deportivo nace en 1949 con una línea editorial de fuerte impronta peronista, en donde con una estética similar a la de El Gráfico, se buscaba, desde una óptica más social, competir con la otra marca. De hecho, si El Gráfico salía los viernes, Mundo Deportivo lo hacia los jueves. De ninguna manera la revista ocultaba su ligazón con el gobierno de turno, hasta saliendo en ciertas tapas el general, e incluso tuvo momentos en los cuales el presidente escribió sus propias editoriales.

De esta manera, y teniendo a esta revista como motor central, se comienza a construir una mitología superior sobre Juan Domingo, que viene a reforzar y a terminar de cerrar el círculo de aquella poderosa relación entre el deporte y el peronismo. Y es una imagen que, en aquella Nueva Argentina, que también involucraba el desarrollo de un hombre nuevo, ofrece como principal ejemplo al primer mandatario, a aquel conductor que lidera esa construcción, quien ya ha transitado ese camino y se ha constituido en el modelo a seguir. Todo esto último se podría sintetizar en otras de las pintorescas frases que se pueden hallar en el repertorio de Mundo Deportivo:

Su juventud toda es un encadenamiento de actividad. Practicó el deporte y lo enseñó. Es de sus horas mozas un manual de normas éticas que aun hoy podría ser libro de cabecera para las generaciones que marchan hacia la realización del ideal. Vida y ejemplo, el de nuestro Primer Ciudadano.’

En esta frase, el lector puede darse una idea de lo que en estas acotadas líneas he intentado reconstruir. El imaginario que se construye sobre Don Juan Domingo es solo un breve apartado de la basta y monstruosa cuestión del peronismo y el deporte en esos años. Pero si bien es breve, dice mares acerca de lo que fue el suceso total, y los resabios que quedan de aquel imaginario, que ha tenido sus más diversas réplicas en las distintas gestiones en las cuales el peronismo ha contribuido al desarrollo del deporte, o por lo menos, en los momentos en que se ha adjudicado dicho relato.

En los tiempos de la actualidad, en 2020 y bajo las gestiones de Matías Lammens y Alberto Fernandez, con nuevas políticas de impulso al deporte, y circunscrito en este caso a apoyar proyectos de refacciones o mejoras edilicias, parece abrirse una nueva experiencia en aquella que inauguró el primer deportista argentino. Si bien estos no parecen arrogarse tamaño título, y recién inician su trayectoria, por lo menos se arrogan la inevitable -y peronista- tarea de conducir una política deportiva con fuerte anclaje social.

En estos matices que el presente ofrece del pasado, el inexorable transcurrir del tiempo proclamará o que la historia no se repite, pero rima, en un tono favorable, o en un tinte marxista, menos amigable, que la historia ocurre dos veces, donde la segunda es una miserable farsa.

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