FERRO Y EL MARACANÁ, EN PRIMERA PERSONA A 35 AÑOS DE UNA VISITA HISTÓRICA

Foto: Alfredo Luciardo

El 27 de agosto de 1985 no fue un día más para Ferro. El Verdolaga visitó por primera vez el mítico Maracaná por la Copa Libertadores de ese año y vivió una jornada histórica para Caballito. Los hinchas que viajaron a Río de Janeiro se llevaron al corazón una experiencia única como la historia de Alejandro Luciardo, un fanático del Verde desde chiquito que pasó una semana en la ciudad carioca y se la guardó en la cabeza para siempre.

“Sólo tenía 22 años y me decidí a viajar después de una charla con un amigo de River (Pablo Gubitosi). Nos tomamos un micro en Retiro, llegamos a la frontera en Foz de Iguazú, la cruzamos caminando y nos subimos a otro micro hacia Río de Janeiro. Tardamos un día y medio en llegar”, comienza el hombre y recuerda: “Era la primera vez que salía del país y lo estaba haciendo por el club de mis amores. No podía entrar en mi cabeza todo lo que iba a vivir esa semana en Río de Janeiro gracias a Ferro”

Fueron siete días en Río para dos partidos ante Fluminense y Vasco Da Gama, equipos con los que compartía el Grupo 1 junto a Argentinos Juniors. “El primer encuentro en jugarse fue contra el Flu en el Maracaná, un estadio histórico e inmenso. Nos juntamos y fuimos con un micro junto a la hinchada. La cancha estaba casi vacía porque el Fluminense no tenía chance de clasificar. De ellos habría mil personas para un estadio de cien mil”, comparte el fanático.

Los hinchas verdolagas hicieron ruido en rodeo ajeno y se sintieron como en casa. “Nosotros éramos un poco más de cuatrocientos. Nos sentimos locales en el Maracaná. Nos la pasamos cantando, era una fiesta para nosotros. Creo que no tomábamos conciencia de que la camiseta verde estaba en el campo del Maracaná. El resultado era anecdótico. Fue increíble compartir el viaje, la llegada, cantar en la puerta de la cancha”, se explaya y rememora: “Ese fue el primer partido que empatamos (0-0) y todavía me acuerdo que si entraba un tiro de Carlos Arregui que pegó en el travesaño hubiésemos pasado de ronda”.

El viaje continuó en el Sao Januario contra Vasco de Gama y con un triunfo que estiró el Grupo a un desempate para pasar de fase ante Argentinos en cancha de Vélez (3-1 para el Bicho). “Al Vasco le ganamos por 2-0 y esos días terminaron redondos. Para los hinchas de Ferro fue una semana de éxtasis”, evoca sobre el final de su experiencia.

Hoy, el sentimiento por Ferro sigue intacto en Alejandro. No se pierde ningún partido en el Ricardo Etcheverri. “Sigo yendo a la cancha con mis hermanos, mi sobrina, mi hija, mi viejo. Siempre con la ilusión de un Ascenso. Sufrimos, lloramos, gritamos y nos ilusionamos todos los años. Es inevitable ser de Ferro”, cierra el apasionado hincha.

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